scorecardresearch

«Incluso el PP sabe que esos años fueron un revulsivo para Burgos»

Angélica González / Burgos
-

Olivares, el referente. El exalcalde, que ayer habló de cooperación al desarrollo, recordó que durante su gobierno se iniciaron las políticas participativas como el Plan Estratégico

Daniel de la Rosa, entre Ángel Olivares y Mar Ramírez, ayer, en la presentación de las políticas sociales del PSOE. - Foto: Ángel Ayala

El candidato del PSOE a la Alcaldía, Daniel de la Rosa, viene refiriéndose a él desde el minuto uno de la campaña electoral y reivindicando su herencia política, lo que para Ángel Olivares -alcalde socialista entre 1999 y 2003- supone «satisfacción aunque personalmente tengo ya toda la vanidad satisfecha y lo que realmente me importa es lo colectivo». Ayer acompañó a De la Rosa durante la presentación de su programa social explicando la reciente experiencia que ha vivido en el Nepal destrozado por el terremoto (un país que conoce bien debido a su afición a la montaña)y la importancia que ha de tener la cooperación internacional a pesar de las dificultades económicas de las corporaciones locales: «Ningún socialista puede vivir feliz en un mundo injusto».

Olivares dice que «no es cuestión de dar nombres» pero que hay instituciones muy conservadoras de Burgos «que siempre se sintieron mucho peor tratadas por el PP que por nosotros: «Incluso gente del Partido Popular, conservadora, de derechas, cree que aquellos años -con sus más y sus menos- supusieron un revulsivo para la ciudad porque se abrió el Ayuntamiento y comenzaron las políticas participativas. El Plan Estratégico data de aquellos años».

Daniel de la Rosa -con quien dice hablar a menudo- también  cita a Olivares como un ejemplo en cuanto a tener clara la idea de ciudad frente a lo que llama la «improvisación» de Aparicio y Lacalle. «Eso se consigue conociendo bien Burgos, sus posibilidades y las aspiraciones de la gente; si ese diagnóstico es bueno, es fácil hacer una propuesta de ciudad». Para Olivares, otra clave de su gobierno fue hacer que los burgaleses se sintieran orgullosos de serlo «porque estaban hartos de vivir con referencias al pasado, tradiciones y épocas históricas a veces manipuladas».  

«A Dani le veo con mucha fuerza».

A su juicio, los primeros años de la década pasada fueron para Burgos de una gran trascendencia: «No solo los socialistas, el conjunto de la población, incluso quienes no nos apoyaron, son conscientes de que aquellos años fueron difíciles y de un gobierno complicado a pesar de lo cual se hicieron cosas muy importantes para la ciudad. Los socialistas estamos orgullosos de aquella época, abrimos unos caminos que nos gustaría continuar y a Dani le veo con mucha fuerza para ello, ilusionado y convencido».