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El guardián de los tomates

I.P.
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Antonio Ramírez ha puesto en marcha en Pedrosa de Muñó y Pradoluengo varios huertos en los que se dedica a recuperar especies de tomates que han ido desapareciendo. Tiene unas 250 variedades

El guardián de los tomates - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

Cocinero de profesión, Antonio Ramírez procede de la sierra granadina de Grazalema. El destino quiso que su padre se hiciera hace décadas con unos terrenos en la localidad de Pedrosa de Muñó, una pedanía de Estépar, que ahora él y su compañera Rebeca Santos han convertido en un vergel. Después de años tras los fogones, Toño se ha pasado al otro lado, al de estar a pie de campo realizando una encomiable labor, la de ser el guardián de la esencia, del sabor de los tomates, esa cualidad que hace décadas se perdió con los supermercados, obligados a suministrar la hortaliza a los consumidores cada día sea como sea, poco menos que de forma industrial. Así, el tomate dejó de saber a tomate, y lo mismo da comprar una especie que otra.
Antonio, en su huerta ‘La Olmeda’, en Pedrosa, donde tiene tres parcelas, y otra en Pradoluengo con un socio, trabaja en la recuperación de los tomates de antes y en esa loable labor lleva ya 15 años, aunque ahora de forma más profesional. No es el único, esa pasión por lo bueno, por el sabor auténtico lo comparte con otros hortelanos, y así habla con devoción de sus compañeros de Piñel de Abajo, en la provincia de Valladolid, con los que se junta en ferias, catas y eventos en los que muestran cientos de variedades que han recuperado y ya dan sus frutos. Este fin de semana pasado han estado en Santa Cruz de Bezana (Cantabria), donde todos estos conservadores, no solo de tomates sino de otras hortalizas y frutas, han expuesto sus productos, a la vez que se intercambian semillas y participan en charlas.

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