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Ana Castellanos

Ana Castellanos


A conducir, despacito

15/03/2022

Hasta hace nada cuando una escuchaba la palabra 'Despacito' se iba a la archiconocida canción de Luis Fonsi, que hemos bailado hasta la extenuación. Pero ahora, despacito es el lema de todos los conductores, porque cada día veo que van despacito, pero que muy despacito por las carreteras. De repente, todos respetamos el límite velocidad y nadie adelanta como un misil. Todos a 80, 90 ó 100 y poco a poco a ver si estiramos el depósito como un chicle hasta el infinito y más allá. La única parte positiva de esta locura es que nos vamos a ahorrar muchos accidentes a cuenta de esta brutal subida de los carburantes que nos tiene en vilo a todos los que, sí o sí, tenemos que subir en un coche cada día. Y es que una hace cálculos y más cálculos pensando en si le compensa acercarse allá o acullá a la estación de servicio con el precio más competitivo, pero la realidad es tozuda y solo el viaje para llenar el depósito y volver a casa no compensa, porque se pierde el ahorro por el camino. Algunos, a pesar de ello, lo hacen. 

Ahora, echar gasoil al coche es como jugar a la bolsa, a ver quien da más... Mejor dicho, más por menos. Jamás había entrado en las webs que ofrecen el precio de los carburantes a tiempo real y ahora confieso que lo hago y alucino con las subidas constantes y pienso si es mejor ir cada poco a rellenar un poco el depósito o esperar a que se vacíe para echar gasoil a 25 céntimos el litro más caro que la anterior ocasión en que paré a repostar. A la pobre mujer que me atendió la última vez le solté eso de no sé si estoy en la gasolinera o en un atraco y con cara de hartazgo después de llevar días y días aguantando la misma cantinela, asintió. Y es que en los pueblos, la subida es más dolorosa, porque ante la falta de transporte público, el coche es imprescindible para casi todo. Así que habrá que seguir yendo despacito.