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El presidente que vendió Briviesca como nadie

S.F.L.
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José Ramón Temiño se despide de la Cámara de Comercio de su ciudad tras 34 años al frente con la esperanza de que su sucesor, José Sagredo, logre llenar de empresas el polígono industrial y de turistas las calles de la Bien Trazada

José Ramón Temiño soñó con ser piloto de avión y futbolista, pero finalmente acabó regentando un negocio de venta de regalos y la empresa familiar. - Foto: Valdivielso

Dotado de una excelente memoria, José Ramón Temiño lleva consigo -como el mejor perfume- ese algo más que le permite, de forma inmediata, establecer puentes afectivos y emocionales con cuantos le rodean. El llamado 'don de gentes' es, en sí mismo, un potentísimo acelerador del éxito, el multiplicador más eficaz y la herramienta que ha logrado hacer saltar todos los límites del resto de sus cualidades, esas que ha desarrollado a lo largo de sus 89 años recién cumplidos. Madrugador, rutinario (el café a primera hora de la mañana y el repaso de la actualidad local y nacional no se lo quita nadie), fiel a sus principios y del Real Madrid. Así es el ya expresidente de la Cámara de Comercio de Briviesca, la más pequeña de las 85 que hay en España. 

Tras 34 años exprimiendo todas las ocurrencias para impulsar y atraer empresas al polígono industrial La Vega -su talón de Aquiles- ha llegado la hora de pasar el relevo a José Sagredo, del que espera que venda las «extraordinarias instalaciones y que trabaje de la mano del Ayuntamiento para hacer más fuerza». Pero quien conoce a este briviescano sabe de antemano que siempre permanecerá vinculado a la Cámara, por la que ha peleado con uñas y dientes hasta el punto incluso de dejar su negocio de venta de regalos en un segundo plano. Carolina, su hasta ahora secretaria, «una fuera de serie», no duda que así hará. «Ayudará en todo lo que pueda» y confiesa que «seguirá tirando de contactos» para mover el suelo industrial, del que insiste que lo ofrecería «casi gratis, o gratis del todo» a las empresas que se instalen. 

A partir de ahora también dispondrá de más tiempo libre para dedicárselo a su familia, sobre todo a sus nietos, y para mantener a flote su vida social. De los paseos que hasta hace poco realizaba a modo de terapia relajante se ha olvidado. No por falta de interés, sino porque la rodilla le ha jugado una mala pasada. Acostumbrado a ir y venir, viajar, reuniones en otras localidades… ahora se ve más sujeto a su casa. Menos mal que el teléfono móvil le permite estar a diario en contacto con sus amigos y enterarse de las noticias casi antes de que se publiquen. «Este cacharro suena todo el día», comenta mientras saca del bolsillo de su camisa un pequeño artilugio precintado con cinta adhesiva y con alguna que otra tecla rescatada de otro. Es con el que mejor se entiende aunque promete hacer el esfuerzo de entender el funcionamiento del que Katy, una de sus cuidadoras, le ha regalado por su cumpleaños.

Entregando una figura del templete al por aquel entonces el príncipe Felipe.Entregando una figura del templete al por aquel entonces el príncipe Felipe.

Temiño, en cierta manera, siempre ha estado en consonancia con la Cámara, y a pesar de que fuera elegido por primera vez como presidente en 1988, su padre había formado parte del pleno décadas atrás, por lo que conocía bastante bien su funcionamiento. No obstante los tiempos cambian, y asegura que se tuvo que poner al día rápidamente. La semana después de entrar tuvo que asistir a una reunión en Madrid con otros presidentes de entidades pequeñas, con los que congenió y a día de hoy se refiere a ellos como «hermanos». Su lucha incesante por fomentar las instalaciones industriales, la unión de las mismas con la N-I, y que se ejecutara una mejora de dicha carretera no ha culminado todavía, y promete «seguir dando guerra para que escuchen las necesidades de Briviesca».

También ha intentado por todos los medios que la capital burebana fuera en sí un atractivo turístico dentro de la provincia, aunque le pesa no haberlo conseguido del todo. «Antaño venían cantidad de veraneantes del País Vasco que compraban y daban mucho ambiente en la ciudad. Eso ha cambiado y ahora se van a otras zonas», rememora. Durante estas más de tres décadas al frente del organismo ha enviado miles de escritos a todas las Cámaras del país para mostrar el rico patrimonio cultural, natural y gastronómico de su ciudad, y declara con cierta lástima que propuso en varias ocasiones «organizar una Feria de la Almendra y una subida al Santuario de Santa Casilda en carro como hacían los antepasados. También invertí muchísimas horas en promocionar el Camino de Santiago-Vía de Bayona, pero poco caso me hicieron». Confía en que la Ruta del Románico en la que trabaja Adeco Bureba junto a los alcaldes de localidades burebanas -incluida la capital burebana- salga adelante y atraiga a muchos turistas. 

Entre otros episodios que han marcado su vida, destaca su paso por el Consistorio de Briviesca como concejal de Industria y Deportes durante una legislatura -le intentaron convencer para que se quedara pero la política no le convenció- su amistad con Adolfo Suárez, comenzó a estudiar Derecho en Valladolid pero no era lo suyo, el partido de fútbol que jugó con el internacional y burgalés Chus Pereda (procedente de Medina de Pomar), la titulación que obtuvo como decorador floral o la visita que el hoy Rey Felipe VI hizo en noviembre de 1988 para conmemorar el VI Centenario de las Cortes de Briviesca. Si bien, aunque su padre se empeñara en que se formara en Valladolid como abogado, Temiño miraba al cielo y se imaginaba pilotando un avión. Un sueño frustrado. Sin embargo, supo dirigir su camino y se convirtió en un gran empresario.

Deja el cargo convencido de que el comercio de la ciudad, que en la actualidad ve tan apagado, resurja cual ave Fénix, y con la ilusión de ver que el polígono se queda sin suelo porque se instalan más empresas. Si tuviera una varita mágica tiene claro que la utilizaría para que la ciudad recobrase la vida de los años 70, en plena construcción de la AP-1 y que antas familias se asentaron. Dará todo para cumplir sus deseos, por el bien de todos, por el bien de la Bien Trazada.