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El HUBU quiere renovar todas sus jefaturas este año

ANGÉLICA GONZÁLEZ
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El gerente, José Mª Romo, entiende que este proyecto, exigido por ley, evita caer en la complacencia, da oportunidad al relevo generacional y puede feminizar el primer nivel del hospital, que tiene muchas mujeres pero no en cargos de responsabilidad

Imagen de archivo de actividad en uno de los quirófanos del HUBU. - Foto: Valdivielso

La normativa es muy clara al respecto, otra cosa es que hasta ahora no se hubiera cumplido. El decreto 73/2009, de 8 de octubre que regula el procedimiento de provisión y remoción de los puestos de trabajo de libre designación de la Gerencia Regional de Salud indica que las jefaturas de servicio de los hospitales públicos de Castilla y León tienen que renovarse cada cuatro años. Y a eso se puso el gerente del Hospital Universitario de Burgos (HUBU), José María Romo, al poco de ser nombrado, en septiembre de 2019, creando un cierto revuelo y malestar en jefes ‘históricos’, lo que él denomina, prudentemente, «un cierto disconfort». Aun así, está plenamente decidido a sacar a concurso la totalidad de las jefaturas antes de que termine el año. Este proceso, que se paralizó durante el año pasado como consecuencia de la pandemia, ya está en marcha en Ginecología y Obstetricia, Oncología Médica, Anestesiología y Reanimación, Radiodiagnóstico y se ha hecho ya en Rehabilitación: «Me gustaría que todo fuera lo más rápido posible para que no genere un disconfort que para mí tampoco es agradable ni útil, así que el planteamiento es que a final de año este resuelto».

La filosofía con la que aborda el gerente semejante renovación no está solo sustentada en la obligación legal sino en lo que él denomina una «necesaria renovación de las organizaciones»: «La excesiva continuidad en el tiempo de las personas y los proyectos hace que caigamos en la complacencia. Además, cuando he hablado individualmente con los jefes me han reconocido que el cambio es necesario, tanto en política como en cualquier otro aspecto de la vida, aunque también entiendo que cambiar significa perder comodidad y seguridad». Lo que trata de hacer es «romper la inercia y evitar que todo siga igual, lo que no quiere decir que lo anterior sea malo sino que todo es siempre mejorable. Planificar un servicio no es adivinar qué va a ocurrir sino saber que lo que hacemos hoy va a tener como fruto un modelo de servicio ideal a medio plazo».

Reconoce que el hecho de que algún jefe de servicio lleve hasta treinta años en el cargo supone no solo «un anquilosamiento» sino que el resto de los profesionales vean paralizada su carrera. De hecho, Romo afirma que esta conversación la ha tenido ya en numerosas  ocasiones: «Hay mucha gente que se acerca por el despacho pidiendo que esto cambie, no solo por ese anquilosamiento sino porque hay otras personas que necesitan tener una expectativa para poder aspirar a su desarrollo profesional».

En la actualidad hay treinta jefes de servicio y solo tres de ellos tienen la plaza en propiedad, una situación ‘heredada’ de la Diputación, así que la inmensa mayoría de ellas son de libre designación y están obligadas a actualizarse cada cuatro años, un tiempo que para Romo «está bien» ya que no es un plazo «ni corto ni exagerado y permite sacar adelante un proyecto».

Para ello, los aspirantes tienen que presentar el suyo ante un tribunal compuesto por cinco personas: el propio gerente del HUBU, el director médico, un profesional de la Gerencia de Salud de Área, otro de la sociedad científica de la especialidad de que se trate y un quinto de la Junta Técnico-Asistencial del hospital, un órgano de asesoramiento de la dirección del centro formado por varios de sus profesionales que son elegidos por sus compañeros. Pero Romo advierte que no vale solo con esto: «Ahora mismo, los proyectos se pueden sacar de cualquier lado, de internet, no hay ningún problema por elaborar algo magnífico: la diferencia entre una exposición y los objetivos es la capacidad de acción». Sobre el recurso interpuesto por el Colegio de Médicos, que tiene que ver con que hace 8 años que no se renueva la Junta Técnico-Asistencial, Romo indicó que ese retraso no ha impedido tomar decisiones en otros asuntos relevantes «puesto que, desde el punto de vista jurídico, la no renovación de la Junta en tiempo reglamentario no implica la desaparición del órgano, sino su permanencia en funciones».

La evaluación de estos proyectos debería ser anual porque en Sacyl se trabaja con contratos-programa, una herramienta que integra los objetivos que se plantean cada año, aunque el gerente cree que lo ideal es «marcar objetivos con distintos niveles de cumplimiento». 

Malestar. ¿Y cuál ha sido la reacción de los jefes de servicio al ver que sus plazas salen en el Boletín Oficial de Castilla y León? José María Romo explica que alguno «no lo ha recibido con agrado»: «Lo cierto es que varios lo han valorado como un no reconocimiento a una labor histórica y no lo entiendo porque no tiene nada que ver. Se puede reconocer que alguien ha montado aquí algo que previamente no había o que ha mejorado lo que había y esto no quiere decir que se desprecie el trabajo hecho. Las personas cuyas plazas se están convocando en su día tuvieron el relevo de otra, el relevo forma parte sustancial de las organizaciones. Pero también tengo que decir que hay algún jefe que ya plantea su jubilación y se ha ofrecido pasar a un segundo nivel para ayudar al nuevo y ponerle en una situación de partida, algo que le ennoblece».

En este sentido, confía en que no se abra ningún conflicto «porque a la gente le dominará más la razón que las tripas y, además, los jefes pueden presentar su proyecto e incluso prolongar su edad de jubilación; sé que llegado ese momento, duele porque se ha entendido que es una falta de reconocimiento, pero en absoluto es así». En cualquier caso, Romo dice que se pone en su lugar y entiende que incomode tener que volver a revalidar el proyecto: «Todos los jefes de servicio que lo son ahora tienen la opción de volver a presentarse si tienen ilusión y ganas. La edad, si te acompaña todo lo demás, no es una pega. La pega es no ser capaz de asumir ciertos retos porque la historia te ha sobrepasado».

«Generación sandwich». Detrás de estos cambios de jefaturas hay también una oportunidad para el relevo generacional y para la incorporación de mujeres al primer nivel del hospital. Sobre el primer asunto, José María Romo sabe que si alguien ocupa un puesto de forma permanente se produce un bloqueo que afecta a profesionales de mediana edad  que ya han adquirido una gran formación y experiencia: «Hace veinte o treinta años el mejor cirujano era, probablemente, el jefe del servicio, pero a día de hoy el mejor jefe no es el que sea mejor en todo porque ya no se puede, dado que todas las especialidades están lo suficientemente parceladas para que no haya un pope sino que el conocimiento excelente esté más distribuido. Hay que abrir la puerta a esa ‘generación sandwich’». Se busca, pues, personas con liderazgo en recursos humanos, en gestión por procesos, en herramientas de planificación y evaluación «y que sean capaces de obtener resultados e introducir novedades». En cuanto a la feminización de las jefaturas del HUBU, Romo destacó que «estaría encantado en aportar su granito de arena» para que esto se produjera ya que es consciente de que la presencia de mujeres profesionales tanto en el hospital en como la sanidad en general es cada vez mayor, y en algunos sectores claramente mayoritaria, mientras que en la primera línea aún hay muy pocas. 

SANIDAD PÚBLICA SÍ: "Primar la meritocracia sobre la antigüedad da resultados de calidad en salud". El colectivo Sanidad Pública se ha mostrado muy de acuerdo con la iniciativa que se ha tomado en el Hospital Universitario de Burgos y  apoya completamente de renovación de las jefaturas. Considera que se trata de un «procedimiento normal y necesario» y habitual en muchos ámbitos laborales nacionales e internacionales, públicos y privados, «que generalmente responde a la necesidad de innovar y avanzar en las organizaciones».

«Las jefaturas van ligadas en los servicios sanitarios europeos similares al nuestro, como es el NHS (sistema británico de salud), a proyectos y no a personas. El sistema de salud inglés lleva siguiendo esta política desde hace décadas con resultados en salud de calidad, primando la meritocracia mas que la antigüedad en el cargo. En países como este los derechos adquiridos son los demostrados como consecuencia de una evaluación continua de la competencia profesional, la gestión y el liderazgo de equipo», añadieron desde la asociación.

Por otro lado, el colectivo hace notar que sacar a concurso las plazas no es más que cumplir con la normativa del propio Sacyl: «Estas renovaciones siguen reglas o criterios que permiten conjugar la necesidad de innovación y avance con la de preservar la experiencia y la capacidad demostrada por los cargos directivos evitando, en la medida de lo posible, la perpetuación o la destitución que pretende otros fines».