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Editorial

Sánchez llama a las puertas de Europa ante la escalada del precio de la luz

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Quedan lejanas las medidas anunciadas por el Gobierno a mediados de septiembre para frenar la escalada del coste de la luz y rebajar la factura en un 30% durante el presente 2021. Este jueves se pulveriza un nuevo registro y el precio sube hasta los 288 euros el megavatio hora (Mwh). En perspectiva, en relación a hace un año, el precio de la electricidad ha aumentado un 570%, casi siete veces más que los 43 euros que se registraban entonces. Una tendencia alcista que, según los expertos, podría prolongarse durante los próximos días y que echa al olvido el plan de choque, desgranado a bombo y platillo por el presidente del Gobierno, rayano al populismo, y que tan solo ha servido para elevar de forma temeraria las expectativas del consumidor y de paso arrojar más incertidumbre y dosis de inseguridad jurídica a las empresas del sector, con una suerte de intervencionismo que se traslada a otros ámbitos.

El problema no es exclusivo de España. El incremento actual de precios de todas las materias primas vinculadas a la energía está poniendo en jaque no solo a la economía de las familias, también elevan peligrosamente los costes industriales de buena parte de los países del viejo continente. En este escenario, la ofensiva de Sánchez pasó ayer, en su encuentro europeo en Eslovenia, de los remedios domésticos a una estrategia más ambiciosa al lanzar la pelota al tejado de la Unión Europea reclamando «medidas extraordinarias» y una respuesta «audaz» y «contundente» ante una cuestión que afecta de manera directa a una decena de economías de la UE. Pone sobre la mesa desde la compra conjunta de gas a una revisión del sistema de fijación de precios. Teme Sánchez que la crisis energética venga a frenar los vientos de cola propiciados por el despliegue de los fondos de recuperación que supondrán un espaldarazo definitivo para la gestión de su Ejecutivo en lo que resta de legislatura. Un camino hacia la segunda mitad del mandato que se puede ver empañado por la impopular subida de la luz.

De momento, la presidenta de la Comisión, Ursula von der Leyen, recoge el guante lanzado no solo por Sánchez, también por otros países como Francia, Rumanía y Grecia. La próxima semana, Bruselas elevará sus propuestas y su mero gesto ha conseguido el anuncio de Putin de que Rusia, no sin críticas a los errores de la UE, ayudará a estabilizar el mercado. Cierto es que la Unión Europea ha de mostrar capacidad resolutiva, pero también que países como España, que demandan unidad de acción, deben desterrar veleidades unilaterales para ganar tiempo en sus fronteras con parches localistas y de corte instrumental a costa de una cuestión que requiere de un posicionamiento global.