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Enero registró la mayor tasa de empleo fijo de la década

G. ARCE
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La adaptación de las empresas a la reforma laboral, que entrará en vigor el 30 de marzo, les obliga a apostar por contratos estables, aunque reconocen que es "muy complicado" lograrlo

Los expertos critican el escaso desarrollo de los contratos de formación, máxime en un momento en el que se apuesta por la FP Dual y hay carestía de profesionales cualificados en muchos sectores. - Foto: Óscar Navarro

Enero de 2022 ha sido el primer mes del año con más contratos fijos firmados de la última década en Burgos. No es una cifra elevada, 1.474 empleos sobre el total de los 10.048 registrados en los 31 primeros días del año, pero ese 14,6% que representan es un porcentaje que no se había visto en las estadísticas oficiales de empleo, donde la temporalidad ha presidido el 90% o más de los acuerdos de empleo entre trabajadores y empresas.

Estamos, a juzgar de los expertos, ante los primeros síntomas de la adaptación de las empresas a la reforma laboral que entrará en vigor el próximo 30 de marzo, una legislación que intenta romper el binomio temporal-indefinido que ha presidido el mercado de trabajo en España y que presupone, de entrada, que todos los contratos son indefinidos y solo podrán ser temporales por una causa muy bien argumentada y tasada.

Durante todo el mes de enero, la reforma laboral, pactada por Gobierno, sindicatos y patronal en diciembre y recogida en el Real Decreto-ley 32/2021, ha sido objeto de un duro debate político en el Congreso de los Diputados hasta su aprobación definitiva, gracias, por cierto, al polémico error en el voto telemático de un diputado del Partido Popular. 

Pero por encima del ruido mediático del Parlamento nacional, las empresas burgalesas -especialmente las que cuentan con las plantillas más numerosas- han empezado a hacer la tarea y a rediseñar sus estrategias para encajar el nuevo marco normativo en el mantenimiento, aumento o disminución de sus trabajadores.

"Todas están en esta labor pero, de entrada, están viendo que es muy complicado encajar y gestionar la estacionalidad laboral que tienen muchas con la nueva normativa", explica Sandra Girón, responsable del área jurídico laboral del despacho BK ETL Global.

Desde FAE, su vicesecretario general, Ínigo Llarena, apunta a que la contratación fija lleva unos meses incrementándose en Burgos, aunque, matiza, "todavía supone un porcentaje pequeño de la totalidad de los contratos. Es necesario ver su evolución en el tiempo, aunque es posible que ahora veamos convertidos en indefinidos aquellos contratos temporales que hasta ahora se iban encadenando...". 

Obra y servicio 

A partir del 30 de marzo desaparecen los contratos por obra y servicio, de los que se firmaban una media de 34.000 cada año en la provincia. El pasado enero fueron 1.306, un 14,3% menos que en el mes precedente de diciembre y un indicio de su inminente extinción. Todos ellos tendrán una duración máxima de 6 meses (hasta el próximo junio) y ya no podrán renovarse más.

Lo mismo ocurre con los contratos eventuales, que serán sustituidos por los de circunstancias de la producción, muy vinculados a cubrir las oscilaciones -ocasionales, previsibles y de duración reducida y delimitada, puntualiza el acuerdo- en la carga de trabajo de las empresas y las derivadas de las vacaciones de la plantilla, entre otros supuestos. Estos nuevos contratos tendrán una duración de 6 meses, ampliables a 12 por convenio.

Los contratos eventuales fueron hegemónicos en enero, muchos de ellos con una duración mínima de días e incluso de horas. Se formalizaron 5.518 en Burgos, más de la mitad del total, según el Servicio Público de Empleo (SEPE), lo que supone un aumento del 33,8% de esta fórmula con respecto a diciembre de 2021.

Por lo que respecta a los contratos de interinidad, de los que se firman una media de 12.000 cada año, pasarán a ser de sustitución de la persona trabajadora. Se activarán antes de que se produzcan la ausencia de la persona que se va a sustituir (15 días previos) y debe especificarse el nombre de la persona sustituida y la causa de la sustitución. La duración máxima será de 3 meses.

Sin aplicar todavía estos criterios, en enero sumaron 1.642, un 86,2% más que en diciembre, porcentaje que -a juicio de los expertos laborales- responde al periodo de interinidad que se ha abierto con el cambio de la normativa.

Muchas empresas locales, tanto del sector agroalimentario, la hostelería u otras industrias se están adaptando al nuevo marco con los contratos fijo-discontinuos o los indefinidos, lo que explica el crecimiento del empleo estable el pasado mes de enero. "Nosotros estamos recomendando hacer contratos fijos-discontinuos y fijos con ciertas parcialidades", adelanta la experta de BK ETL Global, que ha visto incrementar su trabajo de asesoramiento y acompañamiento de empresas ante los cambios que se avecinan.

"Prevemos que habrá más conflictividad propiciada por la diferente interpretación de la norma, pues no ahonda en muchas dudas que surgen sobre su aplicación", advierte Girón.

Apurando 

Javier Blasco, director de Adecco Group Institute, explica que las estadísticas laborales del arranque del año muestran como las empresas "apuran" en aquellos contratos eventuales que están llamados a desaparecer. "Estamos en un periodo de transición de tres meses, que las empresas están dedicando a analizar los pros y los contras del nuevo modelo contractual que, sobre todo, tiene muchas lagunas".

A su entender, la fórmula contractual por circunstancias de la producción gana en seguridad jurídica para las empresas. "Es un contrato que da continuidad a lo que ya existía, aunque con más rigideces temporales y en su encadenamiento".

El "gran misterio", a su entender, es el contrato fijo-discontinuo, llamado a ser la estrella de este nuevo periodo laboral, aunque solo tiene encaje perfecto en ámbitos marcado por los ciclos de actividad como la agricultura, la docencia y, en menor medida, la hostelería y el turismo.

"Utilizarlo ahora para absolutamente todo, también para las contratistas, es muy difícil. ¿Qué hago con los fijos-discontinuos cuando no tengo actividad? ¿recualificarlos en otra actividad que no es la mía? ¿forzar un despido colectivo...?", reflexiona. "Nos han vendido el contrato fijo-discontinuo como la panacea de la flexibilidad, pero no deja de ser un contrato indefinido a todos los efectos que crea un hipoteca con el trabajador, guste o no guste su forma de trabajar. Pretender cubrir necesidades puntuales o estacionales con estos contratos que tienen un derecho a la reserva (llamamiento) del trabajador genera muchas dudas a las empresas".

Pese a todos los peros, es el contrato que más se está utilizando en estas primeras semanas del año de cara a la entrada en vigor de la reforma laboral y el que, a juicio de Javier Blanco, está propiciando un mayor empleo fijo en las estadísticas laborales. "Es un efecto estético que pasará en los próximos meses. El verdadero reflejo de la reforma laboral lo veremos en la creación o no de empleo neto que recoja la segunda Encuesta de Población Activa (EPA) del año, la de octubre de 2022". 

Empleo en 'b' 

Los impactos de la reforma laboral pueden ser diversos, máxime en un momento de gran incertidumbre económica por la alta inflación y por la inestabilidad generada con la guerra en Ucrania.

Llarena apunta a un riesgo de que muchos contratos temporales no den el salto a indefinidos y se extingan, con el consiguiente reflejo en las listas del paro en los próximos meses. Su colega en Adecco añade un segundo riesgo: que una parte del empleo temporal que no se canalice a través de los nuevos contratos y acabe prosperando la economía sumergida, especialmente en las empresas más pequeñas. "Si todos tienen que ser fijos discontinuos y todo son lagunas normativas, habrá quien apueste por el empleo en 'b'".

A este respecto, los cambios en la reforma laboral vienen acompañados de un refuerzo en el capítulo sancionador a las empresas. Las sanciones aumentan un 25%, pasando de 750 euros de mínimo y 7.500 de máximo a los 1.000 y 10.000 euros, respectivamente.

No es el único cambio en el capítulo sancionador. Hay que tener en cuenta que las actas de infracción de la Inspección de Trabajo ya no serán por empresa, como hasta ahora, sino por cada trabajador en situación irregular, es decir, las sanciones se individualizan y se multiplicarán si hay varios casos en la misma empresa. 

Críticas a los contratos de formación 

Blasco es muy crítico con cómo han quedado los contratos formativos, vitales para conectar el ámbito de la formación y la empresa, y cuyo uso actual y, previsiblemente, en el futuro va a ser "paupérrimo".

"La reforma ha cambiado los modelos contractuales, que no se entienden con las nuevas leyes de FP y la previsible que vendrá de Universidades. Hoy es más necesaria que nunca la FP Dual y la recualificación de los trabajadores, pero los contratos de formación son más de lo mismo y son todo dificultades añadidas a la contratación", a juicio del director de Adecco Group Institute, conocedor del mercado laboral burgalés en el que ha estado trabajando.

El contrato de formación es clave en un momento en el que empiezan a escasear los trabajadores cualificados en casi todos los sectores productivos. "Estos contratos deberían generar expertos a la medida de las empresas pero ahora no sabemos si el contratado se puede formar en las propias instalaciones de la empresa; el tiempo de duración es menor; y las condiciones salariales son mayores para lo que no deja de ser un aprendiz".