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El jardín del Edén está en Merindades

P.C.P.
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El paisajista Vladimir Rivero, El Jardín del Calvo para sus miles de seguidores, publica un libro sobre 150 arbustos y trepadoras comestibles, el primero de una serie que ilustra su hija. Los ha probado todos y muchos los cultiva en casa

El jardín del Edén está en Merindades - Foto: Patricia González

El balcón de la vivienda que se alza delante del potro de Quintanilla de Pienza ya da una pequeña pista de que allí vive alguien con buena mano para las plantas. Los geranios lucen radiantes en mitad de noviembre. Pero nada comparado con lo que se oculta al otro lado de esas cuatro paredes, un auténtico jardín botánico, con especies únicas en España, que se disfruta con todos los sentidos, porque además de lucir hermoso, suena relajante, huele que alimenta y alimenta de veras.

Bienvenidos a El Jardín del Calvo, como se presenta a sus más de 21.000 seguidores en Facebook Vladimir Rivero, un paisajista que hace 14 años se mudó de la Costa Brava a Castilla en busca del frío, porque «España en verano se vuelve loca». En cuanto cruza Los Hocinos ya huele «a esa mezcla de boj y encina que es Merindades» y que, al contrario de lo que parece, está cerca de muchos sitios y de grandes ciudades en las que se puede desarrollar cualquier trabajo.

Tras muchos años peleando por su espacio con administraciones, arquitectos y propietarios de jardines que buscan resultados inmediatos -«la gente tiene muchas prisas y todo lleva su tiempo»-, Vladimir gira su carrera profesional «hacia la divulgación», porque después de trabajar y viajar mucho necesita otros estímulos, como escribir e impartir charlas en universidades. «Aunque ganes dinero ya no es interesante», apunta.

Acaba de publicar Cómete el jardín, un libro sobre 150 arbustos y trepadoras comestibles, el primero de una serie que ilustra su hija, Alba Rivero. 

(El reportaje completo y más fotografías, en la edición de papel de hoy de Diario de Burgos o aquí)