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Ovejas no, cerdos y aves, sí

R.E. MAESTRO
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La provincia pierde un 30% de las cabezas de ovino de 2009 a 2020 y la escasa rentabilidad hace temer por el sector. En cambio, el porcino y el avícola suman animales gracias a explotaciones más grandes

Miguel Ángel Miguel Ángel Arroyo, de 55 años, ha decidido cerrar su explotación de ovino en extensivo en Castrillo Solarana y dedicarse solo a la agricultura.

Después de toda una vida dedicado al ovino en Castrillo Solarana, a Miguel Ángel Arroyo no le ha quedado más remedio que dejar el rebaño definitivamente por un cúmulo de razones que confluyen básicamente en el escaso rendimiento que ofrece el sector actualmente. No se trata de un caso aislado, ya que en la provincia de Burgos han cerrado hasta 184 explotaciones desde 2009 hasta 2020. El Censo Agrario, publicado por el INE, refleja que se trata de quien más han sufrido durante este periodo de tiempo dentro de una ganadería donde crece el número de cabezas por el incremento de los cerdos y las aves de corral.

El ovino ha perdido un 25% de las explotaciones, al pasar de 738 a 554, y un 30% de las cabezas, al reducirse de 251.547 a 177.527, en apenas once años. Unas cifras que evidencian la profunda crisis que atraviesa. En el caso de Arroyo, de 55 años, se había dedicado al sector durante toda la vida puesto que le venía de familia pero ha decidido finalmente quitar las 1.200 ovejas con las que contaba. «Me acuerdo que mi padre vendía los lechazos para Navidad a 10.000 pesetas y ahora yo los estaba vendiendo a lo mismo», asegura, mientras reconoce que las exigencias actuales son insoportables. La pandemia se convirtió en el detonante para tomar la decisión de poner fin definitivamente al negocio debido a que «no teníamos derecho a ponernos malos», explica, en referencia a las duras condiciones de trabajo.

(Más información en la edición impresa de hoy de Diario de Burgos)

ARCHIVADO EN: Burgos, Ganadería