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José María Vicente

El Rincón de...

José María Vicente


Que pase pronto

04/01/2022

Ya está aquí. Se ha presentado este 2022 con más pena que gloria. Dejamos atrás un 2021 como una montaña rusa. Al principio todo eran vacunas y eslóganes. Nos decían que saldríamos más fuertes pero la verdad es que le acabamos con tantas decenas de miles de contagios que ya ni siquiera contamos. Y nos hablan de salud mental unas autoridades que nos obligan a ser testigos de la gran impostura que supone esa pretenciosa Conferencia de Presidentes, en la que rodeados de sus respectivas cohortes de ministros, consejeros y asesores, han concluido decidiendo que cada una haga lo que le dé la gana pero… con mascarilla por la calle.

¡El parto de los montes! Pensándolo bien quizás sea este un buen avance ya que vista la incapacidad de las autoridades para organizarse y colaborar, la población ha decidido tirar por la calle de en medio. Ahora ya nos autodiagnosticamos con el famoso test, interpretamos el resultado; si es positivo nos confinamos, alertamos nosotros a los contactos estrechos, nos recetamos el paracetamol cuando nos parece y nos damos de alta cuando ya empezamos a estar hartos.

Entonces… ¿para qué c… necesitamos a los Presidentes? ¿Para imponer una mascarilla que llevamos casi todos? ¿Para pedirnos que nos reunamos pocos y seguros pero sin resolver la misión imposible y cara de comprar test de antígenos? Prefiero no seguir preguntándome.
Y en estas estamos cuando aparece el 2022 casi por la puerta de atrás. Si no fuera por las declaraciones optimistas de nuestro paisano el científico García-Sastre la cosa sería como para echarse a llorar. La inflación disparada, la energía por las nubes, gasolina, cesta de la compra, etc., y el ministro de Consumo, de perfil haciendo performances con los juguetes en el Retiro. Y por si fuera poco, la cuesta de enero con las dificultades habituales y el añadido de la pandemia, a los castellanoleoneses nos amenazan con una campaña electoral en la que pondrán a prueba nuestra inteligencia y paciencia.

Yo me pregunto si ahora que hemos aprendido a autodiagnosticarnos el virus quizás aprendamos también a autorrecetarnos gobernantes. Se lo pediré a los Reyes Magos, a los que ya ni se me ocurre pedir carbón no vaya a ser que… En fin, a pesar de todo les deseo un feliz año nuevo y que pase pronto, porque no pinta nada bien.