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Belén Marticorena

Sobreviviendo en la Jungla

Belén Marticorena


Ya no son noticia

22/07/2022

En estos días la noticia y comentario que todos tenemos en la boca es el caloret que estamos pasando y la premonición del fin del mundo si no hacemos algo drástico para evitar este tipo de fenómeno. Lamentablemente, en cuanto empiece a soplar nuestro típico vientecillo gozoso del norte, tardaremos algo así como una milésima de segundo en olvidar estos días que hemos pasado chamuscadillos.
Y sí, los humanos somos así, quién se acuerda de la pandemia. Sólo si nos tropezamos con alguna mascarilla en la calle o si aparece alguna variante distinta y a la que ya casi no prestamos atención. Y peor aún, quién se acuerda de esa guerra que hace escasas semanas nos escandalizaba y causaba vergüenza y que ahora prácticamente ha desaparecido de los titulares como si nada. Y más cercano, no tengo ni idea de si los pobres habitantes de La Palma han podido rehacer sus casas y recuperar un mínimo de normalidad después del infierno que han pasado.

No es nuevo, otros sucesos similares o más repugnantes, como durante años los asesinatos del terrorismo, que acabaron siendo un simple suceso más en las noticias, hasta que a los torpes terroristas se les fue la cabeza y tocaron a los políticos. Ahí la cosita cambió durante un periodo, tampoco mucho. 

Todo ello es la prueba de que cualquier horror se puede normalizar; hasta las cuestiones más dolorosas e injustas pueden acabar resultando indiferentes a una sociedad que cada día parece menos sensible y más extraña.

Pero no todo es negativo y aunque en breve se nos olvidará también, podemos disfrutar hoy de la noticia de que por fin ha llegado el AVE a Burgos. Casi treinta años ha costado que sea una realidad. Espero que cuando esté saliendo esta columna ya se haya producido el milagro y esté verificada la correcta salida del AVE desde Burgos a los Madriles, e incluso su vuelta.

Qué lujo, qué necesario y sobre todo cuánto nos lo merecemos los burgaleses, tan pacientes y comprensivos, casi tanto como los extremeños. Todos conscientes de que se nos trata como comunidades autónomas de segunda, y dentro de las mismas, como ciudades de tercera. Pues nada, ya llegó, ahora a disfrutar de la noticia, antes de que se esfume y nos vayamos a otra cosa mariposa.