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La prueba del 'cinco'

Diego Izco (SPC)
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El impacto de Tchouaméni, frente a frente con la historia de los mediocentros del Real Madrid

El francés (d) en el último partido que disputó ante el Espanyol - Foto: AFP7 vía Europa Press

Carlos Henrique Casimiro, el Casemiro que ha volado hacia Mánchester, hizo en Madrid mucho más que ganar cinco Copas de Europa: cortó de cuajo un déficit personal y estructural que el club acumulaba desde 2003, cuando Claude Makelele abandonó el Bernabéu. Durante muchos años, el Real Madrid buscó sin descanso (213,7 millones gastados en la posición) un mediocentro defensivo que equilibrase la plantilla: Pablo García, Gravesen, Javi García, Emerson, Gago, dos 'Diarras' (Mahamadou y Lass), De la Red, Essien, Khedira, Sahin, Illarramendi, Lucas Silva... 
Por eso, la estabilidad que aportó Casemiro durante ocho temporadas en Chamartín fue un hito casi histórico: el fin a los vaivenes. Ahora, Aurèlien Tchouaméni es el señalado para pasar la prueba del 'cinco'. De momento, ha caído de pie: una exuberancia física imponente, descaro e insolencia con el balón… y cierto espíritu caótico que puede corregir o potenciar, según dicte Carlo Ancelotti: «Nos tenemos que acostumbrar a esos movimientos cuando va hacia arriba. Es importante mantener ese equilibrio en el centro del campo», palabras que pueden ser un indirecto toque de atención al futbolista o, por el contrario, un cheque en blanco para el despliegue del francés (22 años) por todo el pasto. Con la prueba del 'cinco', Tchouaméni estará bajo la vigilancia de la mística merengue: además de a Casemiro, el Bernabéu ha encumbrado a pivotes de leyenda.

Redondo

Fue el primer gran 'cinco moderno' que tuvo el Real Madrid, donde jugó seis campañas y salió con dos Ligas y dos Copas de Europa. El argentino, de 1,86 metros, no solo era un tipo con un sentido táctico asombroso, sino que estaba dotado de una técnica individual exquisita, lo que le permitía incorporarse al ataque con un altísimo porcentaje de éxito. El taconazo en Old Trafford fue su particular 'Everest', la foto con la que todo aficionado le recuerda. 

Zárraga

Fue el mediocentro titular en las cinco primeras Copas de Europa del club. Primero acompañado por Miguel Muñoz, después por otros como Santisteban o Ruiz. El vizcaíno jugó en el cuadro de Chamartín entre 1951 y 1962, y en una época de sistemas eminentemente ofensivos (Di Stéfano, Rial, Gento o Puskas conformaban los ataques), su solidez era el elemento que equilibró al equipo. A las cinco 'Orejonas' sumó seis Ligas.

Pirri

En el imaginario del Madrid, José Martínez Sánchez, Pirri, aparece como uno de los mejores 'cincos' de la historia (dignificó el dorsal) y uno de los más queridos: que jugase la final de la Recopa de 1971 con el brazo en cabestrillo (ante el Chelsea, derrota por 2-1) o la final de la Copa'75 (victoria 2-1 ante el Atlético de Madrid) con la clavícula rota acrecientan su leyenda. Jugó 16 temporadas en el Berbabéu (561 partidos) y llegó a anotar 172 goles, lo que le convierte en uno de los centrocampistas más prolíficos en los libros del club. 

Otros

La lista (y los gustos personales de cada aficionado) sería amplia. Cabrían las menciones honoríficas a dos alemanes como Schuster y Netzer, con apenas dos y tres temporadas en el equipo; Ricardo Gallego, que representó los valores de la cantera y llegó a ganar dos Copas de la UEFA en los años 80; Xabi Alonso, que con la Champions League de 2014 bajo la manga ayudó a que el Madrid de José Mourinho echase el lazo al aparentemente imparable Barça de Pep Guardiola... Toda esta lista representa el peso histórico que Tchouaméni, nuevo dueño del equilibrio, lleva desde ya mismo sobre sus espaldas.