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Solo ha llovido el 60% de lo normal

H.J.
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El embalse de Úzquiza no registraba un nivel tan bajo a estas alturas del año desde 2017

El nivel del Arlanzón es mínimo, tal y como se observa en la playa fluvial de Fuentes Blancas. - Foto: Valdivielso

La falta de agua no solo es una impresión generalizada. Es una realidad constatable con datos, los que mide el observatorio de la Agencia Estatal de Meteorología en el aeropuerto de Villafría. Allí, a las puertas de la capital burgalesa, solo ha llovido el 60% de lo que se considera normal a lo largo del último año.

Contabilizando las precipitaciones acumuladas durante el otoño, el invierno, la primavera y el verano resulta una cantidad aproximada de 320 litros por metro cuadrado, cuando lo normal habría sido que rondase los 500. Y el dato más preocupante es el correspondiente a este verano, pues solo han caído 12 litros frente a los 60 esperables.

Si nos remontamos a las tres estaciones precedentes encontramos que el otoño ya fue algo seco, pero muy ligeramente, pues registró 140 litros en lugar de los 150 promedio. El invierno fue mucho peor, con solo 50 litros frente a los 140 que deberían haber caído. Solo rompió la tónica una primavera ligeramente excedentaria con 155 litros (lo normal habrían sido 150), pero las últimas semanas han resultado demoledoras para el balance global.

Así las cosas, Úzquiza almacena actualmente 47,5 litros por metro cuadrado. Está lejos de la media de 53,9 de los últimos diez años y también por debajo de los 50 litros que registraba el año anterior por estas mismas fechas. De hecho, desde el año 2017 no tenía tan poca agua embalsada a estas alturas del año. 

La Confederación Hidrográfica del Duero todavía mantiene a los pantanos de Arlanzón y Úzquiza fuera de las alertas o prealertas en las que ya están otros embalses de la cuenca, pero el llamado «sistema Arlanza» que agrupa a ambos se encuentra en situación de «sequía prolongada» desde febrero de 2017. Igualmente hay que remontarse un lustro para encontrar tantos meses consecutivos con esta denominación que obliga a estar atentos ante la evolución de las precipitaciones durante los próximos meses.