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Les piden 8 años de cárcel por distribuir anabolizantes

F.L.D.
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La pareja vendía sin autorización médica a través de internet diferentes productos para incrementar el rendimiento deportivo. Se estima que ganó con esta ilícita actividad 1,42 millones de euros

El juicio se celebrará el 12 de julio en la Audiencia provincial. - Foto: Luis López Araico

No era médico, ni tenía ninguna formación específica. Ni siquiera autorización. Aun así, se dedicó durante años a distribuir anabolizantes y medicamentos para incrementar el rendimiento deportivo y la masa muscular. Contactaba con sus clientes a través de internet y utilizaba plataformas de pago inmediato para cobrar. Logró amasar cerca de 1,5 millones de euros que su pareja se encargó de distribuir en varias cuentas a nombre de ambos y al suyo propio para intentar desviar la atención del dinero. Sin embargo, los investigadores lograron seguir el rastro de estas cantidades y también de los envíos que realizaba. En su vivienda, y otros inmuebles de su propiedad, encontraron cajas de estos productos. Los dos implicados se sentarán en el banquillo el próximo 12 de julio acusados de un delito contra la salud pública y blanqueo de capitales. El Ministerio Fiscal pide para ellos ocho años de prisión. 

Según el escrito de la acusación pública, B.A.O. ofreció este tipo de sustancias a cambio de dinero entre los años 2013 y 2017. Entre otros, suministraba a clientes que buscaban incrementar su rendimiento deportivo anabolizantes hormonales, clenbuterol, principios activos como la efedrina, tamoxifeno o insulina. Todo estos medicamentos pueden provocar efectos adversos para la salud humana, «máxime si no son controlados terapéuticamente por un médico». 

Probablemente la cuestión más grave es que el acusado llegó a distribuir estos productos con el conocimiento de que la composición declarada en el etiquetado no se correspondía con la real. Es decir, se trataba de medicamentos falsos que, apunta la fiscalía, «incrementaba la probabilidad de producir daños en la salud de los consumidores». Con sus clientes se ponía en contacto a través de correo electrónico y para realizar los envíos utilizaba las principales plataformas de paquetería. Cobraba a través de aplicaciones o de giros postales y distribuía el dinero en once cuentas bancarias diferentes. 

En junio de 2017, el juez autorizó la entrada en un domicilio de su propiedad en el barrio de Villímar, así como en varios trasteros y garajes. Se hallaron cerca de 30.000 productos, diez tarjetas de crédito y 62.000 euros que poseía B.A.O. de diferentes ventas. Los agentes de la Policía Nacional también intervinieron un vehículo de la marca Mercedes y una motocicleta de alta gama que, estimaban, había pagado con las cantidades obtenidas de su ilícita actividad. 

De las investigaciones se estima que pudo llegar a amasar una fortuna de 1,42 millones de euros e incrementó su patrimonio neto injustificado por importe de 327.469 euros. El Ministerio Público incluye en este punto a su pareja sentimental, S.G.U., quien al parecer se encargaba de blanquear el dinero que se embolsaban con la venta de anabolizantes. Es más, llegaron a pagar parte de la vivienda que compartían con esas ganancias. Abrió varias cuentas para intentar dificultar el seguimiento del efectivo tanto a su nombre como al del otro acusado. 

Por ello, el fiscal pide 4 años de prisión para B.A.O. por un delito contra la salud pública y la misma cantidad a su pareja por blanqueo de capitales.