Sin visitas culturales ni piscinas en Treviño

O.C.
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El Ayuntamiento toma ambas decisiones para minimizar el riesgo de contagio del coronavirus. Solo mantendrá las rutas por el monte al realizarse al aire libre

Las piscinas permanecen cerradas tras la decisión de no habilitarlas para el baño este verano y evitar el riesgo de contagios en el pueblo. - Foto: Ó.C.

El coronavirus ha obligado a modificar los hábitos turísticos. Pasar las vacaciones de verano en el pueblo familiar o en alguna casa rural alejada de las masificaciones representa una alternativa atractiva para este 2020. Pero está la otra cara de la moneda, la de quienes miran con cierta preocupación la llegada de visitantes al mundo rural, que también toma precauciones, como sucede en el Condado de Treviño. Su Ayuntamiento ha decidido no abrir las piscinas de verano y suprimir durante estos meses las visitas culturales por su territorio.
El alcalde,Enrique Barbadillo, entiende que «no se cumplen las condiciones para poner en marcha este tipo de iniciativas». Desde el departamento de Turismo, el técnico que se encarga de realizar las visitas reconoce que sí que habían recibido peticiones, pero en la decisión ha pesado más la prudencia que la demanda. El regidor matiza que para agosto sí que mantienen el «programa Fauneando, porque son recorridos por naturaleza en grupos reducidos y es algo que se hace al aire libre», matiza.
Las piscinas de verano tampoco estarán habilitadas. «El recinto del que disponemos no es muy grande y teníamos la posibilidad de abrir para 15 ó 20 personas pero no merece la pena», asume el responsable municipal, que reconoce en cualquier caso que con los recursos de los que dispone el Ayuntamiento «mantener las medidas de seguridad impuestas para combatir la extensión de la pandemia iba a ser bastante complicado».
Barbadillo no esconde que este verano es atípico. Por un lado, «más o menos es como todos los años», por el perfil de quienes veranean en Treviño, «que es gente que vive en Vitoria y tiene aquí casa». Sin embargo el cambio está en los bares, «en los que ha bajado la afluencia porque la gente se reúne en las casas», concluye.