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Cantabria

MARTÍN G. BARBADILLO
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"Es el sitio por excelencia al que el burgalés acude cuando quiere ir a la playa. En verano, en cualquier localidad cántabra es posible encontrarse con cientos; lo difícil es no hacerlo. Además, Cantabria no es Burgos, correcto, pero lo fue (...)"

Cantabria

¿Qué es? Una comunidad autónoma con la que Burgos limita al norte. Pero, sobre todo, es donde está el mar más cercano. Es, para nosotros, lo que Mallorca para los alemanes.

Edad. Los cántabros tienen una larguísima historia; son conocidas sus luchas a lo Astérix y Obélix con los romanos; como provincia existe desde 1833 y como comunidad autónoma desde 1982, así que van para las cuatro décadas.

Arriba de esta página siempre pone: "Usos y costumbres; glorias y miserias; tradiciones y mitos burgaleses explicados a un neófito", y, que yo sepa, Cantabria no es Burgos. No lo es, pero sí es un uso, costumbre y mito burgalés, amigo. Es el sitio por excelencia al que la población local acude cuando quiere ir a la playa. En verano, en cualquier localidad cántabra es posible encontrarse con cientos de burgaleses; lo difícil es no hacerlo. Además, Cantabria no es Burgos, correcto, pero lo fue.

¿Cuándo? Durante siglos. La provincia de Burgos abarcaba territorios de varias provincias vecinas (vista en un mapa antiguo parece enorme como el estado de Texas). Aunque no hay que pensar en las provincias actuales, las competencias en esos tiempos eran muy pocas, pero era Burgos. A finales del siglo XVIII, los distintos valles cántabros se empezaron a unir en busca de autoadministrarse y, finalmente, se constituyó la provincia de Santander en 1833.

¿Y por esa proximidad histórica la gente sigue yendo? Es más bien porque está cerca. En menos de dos horas te plantas en la playa, a elegir entre decenas. Las comunicaciones han mejorado, ahora se puede llegar por autovía, aunque esta infraestructura no se construyó desde Burgos, como se reclamaba, sino más bien tirando para Valladolid. Pero sirve, porque antes el viaje era un infierno. En una de las contadísimas ocasiones que de pequeño me fui de vacaciones con mi familia, a Santander, por supuesto, recuerdo vomitar en el puerto del Escudo como la niña de El Exorcista, curva tras curva.

¿Y merece la pena? Claro, Cantabria es fantástica: no sufre la masificación salvaje del Mediterráneo, aúna playas kilométricas y naturaleza verdísima por todas partes, y tiene otras alternativas: Centro Botín (de arte contemporáneo), animales en Cabárceno, Altamira, historia en Santillana del Mar... Además, si eres de Burgos, allí te ocurrirá lo mismo que a los jugadores del Liverpool Football Club.

¿El qué? You'll never walk alone (Nunca caminarás solo). Literalmente, porque sus larguísimas playas propician el paseo, otra arraigada costumbre burgalesa. Entre idas y venidas no es complicado toparse, en indumentaria de baño, al tipo del banco que te denegó el crédito, a la frutera de tu barrio, al concejal de Urbanismo o a tu jefe. A veces es un shock. Y lo mismo pueden decir ellos de ti.

No es un lugar para esconderse. En absoluto, y da igual si vas a Laredo, Santoña, San Vicente de la Barquera, Ajo, Noja, Suances... estamos por todas partes. Pero aun así somos muchos menos que los vascos, auténticos teutones de la zona en el estío.

Insistes con lo de los alemanes. Supongo que si se va tanto, la gente tendrá casas propias allí. Muchas. De hecho, todo el mundo ha pasado unos días en la casa de alguien, o de los padres de alguien cuando se es joven, en Cantabria. Otros alquilan algo durante años en el mismo sitio; la chavalería se va de cámping con sus amigos y hay incluso modalidades exprés.

¿Exprés? Los fines de semana de verano se organizan excursiones en autobús de un día a la playa desde Burgos. Por las paredes de la ciudad aparecen anuncios (fotocopias en folios de colores azules o amarillos), que por 12 o 13 euros te plantan en una playa (Somo, Oyambre o la que sea) y regresas al final de la tarde. Ya lo quisieran en Múnich.

¿Y si te aburres antes de que sea la hora? Pues te compras un helado, un Regma, una marca local excelente.

¿Me recomiendas algún paraje cántabro en concreto? El lema turístico de Cantabria es, o era, "Cantabria infinita" y no miente: si buscas un toque más sofisticado, o pijo, Santander y Comillas no te decepcionarán; si eres joven y quieres fiesta, Laredo se pone hasta arriba; si buscas calma, puedes escoger cualquiera de los cientos de pueblitos y combinar mar y monte; y si tu objetivo único es la playa tienes opciones para aburrir.

Variedad, cercanía... Todo ventajas Cantabria. Casi todo; hay un reverso tenebroso. En Cantabria llueve, mucho, muy a menudo. Empieza por la mañana y se puede pasar el día entero. Unas vacaciones de una semana son buenas si solo llueve tres días. Es el precio a pagar, el paisaje no está verde esmeralda todo el año por nada. En agosto, cuando regresas a casa, impacta el contraste con la meseta: es como ir de Suiza al Chad. Y es porque en Cantabria llueve en serio. No se puede tener todo.

Si quieres parecer integrado. Camina sin descanso por las playas larguísimas y si te encuentras a un conocido coméntale cuántos kilómetros llevas en esa jornada.

Nunca, nunca, nunca... Tiendas la toalla fuera por la noche. Amanecerá empapada aunque, por lo que sea, no llueva.