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Kilos elevados a la máxima potencia

CÉSAR CEINOS
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A los integrantes del club Strength Burgos no les frena nada. Ni la pandemia ni la falta de apoyos les impidió hacer un buen papel en los últimos campeonatos de este deporte que cada día gusta más

El powerlifting tiene tirón tanto en chicos como en chicas. - Foto: Patricia González

Citius, Altius, fortius, que en castellano significa 'más rápido, más alto, más fuerte', es un lema muy conocido entre los fanáticos de los Juegos Olímpicos. Los atletas de powerlifting aún no están invitados a la gran fiesta del deporte mundial que se celebra cada cuatro años, pero destacan especialmente por el último de los tres adjetivos. Entrenan para ser los más fuertes y levantar la mayor cifra de kilos a la máxima potencia.

Este deporte, que dio sus primeros pasos en América a mediados del siglo pasado y que guarda cierta similitud con la halterofilia, está experimentando actualmente un notable crecimiento. La ola llega también hasta la ciudad del Arlanzón, donde existe un equipo reconocido por la Asociación Española de Powerlifting (AEP), uno de los entes rectores de esta actividad física en nuestro país. Su nombre es Strength Burgos y está formado a día de hoy por más de una veintena de powerlifters, que es como se conoce a la persona que tiene esta afición. Los primeros pasos no han podido ser mejores. Y eso que sus integrantes no lo han tenido fácil desde que hace aproximadamente dos años, a caballo entre 2019 y 2020, decidieron centrarse en esta especialidad deportiva minoritaria.

Primero, porque los gimnasios comerciales suelen poner muchas trabas a estos deportistas, según explica Victoria Vélez, una de las personas enroladas en el Strength Burgos. «Nuestros entrenamientos requieren mucho tiempo. Si ocupas durante horas la banca te van a acabar llamando la atención», comenta. Pero ese no era el único problema que encontraban. Esta apasionada del powerlifting declara que en muchos centros deportivos no están bien vistas ciertas rutinas de este deporte, como entrenar descalzo, utilizar magnesio o golpear las barras contra el suelo.

El principal apoyo que tuvo este grupo de deportistas burgaleses cuando aún no habían ni fundado el club fue el Gym Burgos ubicado en el barrio de Gamonal. Vélez recuerda que fue el lugar donde les picó el gusanillo de esta actividad  y el «único gimnasio que ha apoyado este deporte de fuerza y nos ha dado un poco de libertad para entrenar». Hace meses se trasladaron a una nave situada en la carretera de Villafría, pero aún recuerda que durante el cierre de los gimnasios por culpa de la pandemia, los responsables de este negocio prestaron material a los socios de Strength Burgos para que entrenasen en casa. «Si exceptuamos nuestro local, es el único gimnasio de Burgos que recomendaría para hacer powerlifting», asevera.

La segunda gran dificultad a la que tuvieron que enfrentarse fue la covid-19. Los powerlifters, al igual que el resto de los vecinos, se encerraron en casa para bajar la curva de contagios. El confinamiento, sorprendentemente, sirvió para relanzar su afición. Decidieron comprar material deportivo y comenzaron a levantar kilos en sus domicilios. Cuando la situación sanitaria mejoró fundaron el club para poder competir oficialmente y, como contaban con aparatos propios, alquilaron el inmueble que se ha convertido en su sede. Allí trasladaron su material y ahora acuden cuatro o cinco veces por semana a entrenar. «Decidimos buscarnos un local porque teníamos todo lo que necesitábamos sin ningún tipo de horario», comenta.

Competición.  Con ilusión, esfuerzo y, sobre todo, con muchas horas de entrenamiento a sus espaldas, los burgaleses debutaron en competición oficial en el torneo regional del noroeste de España que se celebró en León en el pasado mes de mayo. Se midieron a deportistas procedentes de Galicia, Asturias, Cantabria, Navarra, Euskadi y de otras provincias de nuestra comunidad autónoma. Los resultados, pese a ser el campeonato del estreno, fueron «muy buenos», asegura Vélez. El Strength Burgos se trajo de vuelta a casa cinco medallas. La propia Vélez logró dos, una de oro y otra de plata; mientras que David Sanz y Yeray Sardón ganaron sendas preseas doradas e Iván Alonso, otra plateada.

El siguiente hito en la historia este club fue el campeonato nacional powerlifting de Málaga que tuvo lugar en junio. Solo participaron los burgaleses que se clasificaron a través del anterior torneo, pero un nutrido grupo de aficionados se desplazaron desde las tierras del Cid hasta el sur de España para arropar a sus compañeros. «Tuvimos mucho eco y mucha gente se sorprendió por la afición que hay al powerlifting en Burgos». En este caso, Sanz y Sardón fueron cuartos y Vélez obtuvo una novena plaza. No pudieron igualar los puestos cosechados en la capital leonesa, pero el balance tras abandonar Andalucía fue también muy positivo, puesto que lucharon contra atletas de más nivel. «Competimos contra gente que participa en europeos y lleva entrenando más tiempo que nosotros», subraya.

La última competición con participación del Strength Burgos fue la Copa de España que se desarrolló en noviembre en Toledo. Los 727,5 kilos que levantó Sanz y los 392,5 kilos que alzó Vélez les sirvieron para terminar en la tercera posición en las categorías de -93 y -69 kilos, respectivamente. La burgalesa, además, recibió dos medallas de plata por ser la segunda clasificada en los movimientos de sentadilla y press banca. Al tratarse de campeonatos organizados por la AEP, los participantes estuvieron sujetos a controles antidopaje.

Estos resultados dejan entrever que el presente de Strength Burgos es bueno y que el futuro es prometedor. O al menos, así lo demuestran algunas actuaciones de sus integrantes más jóvenes. Saúl Saiz ganó en octubre el torneo nacional de subjuniores (de 14 a 18 años) en -83 kilos. Elevó 595 kilos y estableció un nuevo récord de España.

Pese a esta fulgurante irrupción en la escena nacional, este club burgalés todavía no cuenta con muchos mecenas. Vélez recalca que el material lo compraron con dinero de su bolsillo y que los gastos de su local también los sufragan ellos. Los patrocinadores, tanto públicos como privados, escasean. «Como no es ni fútbol, ni baloncesto, ni da dinero no tenemos muchos apoyos», lamenta la powerlifter a la vez que señala que le gustaría «estar respaldada por la ciudad». «Llevamos al Cid en el logotipo del equipo», agrega.

Beneficios. Dejando de lado la vertiente puramente competitiva, la deportista destaca que el powerlifting, como deporte que es, repercute de manera positiva en la salud de la persona que lo practica. Por poner algún ejemplo, explica que este ejercicio de fuerza también es útil para el día a día, como cargar con compras pesadas. «Me siento más ágil y veo a gente limitaciones que yo no tengo», concluye.