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La Sociedad Anónima, aparcada

J.A.D.C.
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La Arandina no descarta la opción, pero se emplaza a recabar más información para el socio acerca del proceso antes de dar el paso

La presidenta de la Arandina Virginia Martínez (i), junto a la tesorera del club Patricia del Cura - Foto: Christian Castrillo

La conversión en Sociedad Anónima Deportiva sigue siendo una opción para la Arandina, pero de momento tendrá que esperar. Así lo ha manifestado la propia presidenta Virginia Martínez tras la asamblea general de socios celebrada en la tarde del miércoles y en la que los presentes solicitaron a la junta directiva más información acerca del proceso para poder abordar la situación y tomar acertadamente una decisión en firme.

«La SAD sigue siendo una de las opciones que el club tiene encima de la mesa y, por el contexto del fútbol actual, quizás la que más permitiría crecer a la Arandina», ha valorado para DB tajante la máxima dirigente blanquiazul, «pero es cierto que para que eso ocurra el socio debe estar convencido de ello». También, avala Martínez, llevar a cabo una serie de modificaciones en los actuales estatutos del club. Algo que «el socio viene reclamando desde hace algunos años» y entre cuyos puntos destacaría, principalmente, tanto la definición sin ambages de lo que serían socio y abonado, como «la distinción entre persona física y jurídica y la capacidad de éstas de votar en una Asamblea General».

Eso en cuanto a la forma ya que, en lo referente al fondo, y de decantarse por el proceso de transformación en el futuro, lo que Martínez espera -tanto ella como sus colaboradores- no es otra cosa que ver «un proyecto de «continuidad del club» y con «vinculación en la zona». Un escenario, finaliza, con una «propuesta real, y buena para el fútbol en Aranda».

PUNTO DE INFLEXIÓN. La potencial conversión en SAD no fue el único asunto excepcional que se abordó en la asamblea general de la Arandina. Desde la actual directiva se apostó también por entonar el mea culpa y pedir perdón directamente a los afectados por las formas llevadas a cabo en la pasada expulsión de varios directivos de la institución. Un punto con el que los actuales responsables desean enterrar el hacha de guerra de forma definitva, y esperan sirva de «punto de inflexión» para buscar «la unión» y ser un club en el que «cada socio aporte para poder seguir creciendo».