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La línea roja de la bibliofilia

María Albilla (SPC)
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Sáenz de Urturi regresa al 'thriller' con 'El libro negro de las horas', una trama en la que su inspector 'Kraken' vuelve para esclarecer los asesinatos de dos libreros relacionados con un misterioso códice

Las librerías de viejo a las que acuden los coleccionistas son un escenario clave. - Foto: Planeta

El amor desmedido por los libros hace que solo un paso separe la bibliofilia de la bibliopatía. Al menos, en la literatura, donde se puede crear el caldo de cultivo ideal para que convivan códices antiguos, fraudes, venganzas y muertes. Con este trasfondo, los asesinatos de dos libreros de viejo, la búsqueda de un volumen misterioso y la de una madre secuestrada que creía muerta desde hace 40 años vuelve el personaje de Unai López de Ayala, alias Kraken, a una trepidante acción que transcurre entre las ciudades de Vitoria y Madrid y que guía con maestría la escritora Eva García Sáenz de Urturi en su nuevo título, El libro negro de las horas.

La novela, que se presentó ayer en la capital, no pudo contar con la presencia de la autora pese a ser una de las grandes apuestas literarias de este otoño, por presentar síntomas compatibles con la COVID-19, pero tuvo a la directora editorial de Planeta, Belén López, como maestra de ceremonias para recorrer los principales escenarios del madrileño barrio de las Letras en los que transcurre la novela.

La Cuesta de Moyano, donde desde principios del siglo XIX se dan cita libreros con toda clase de volúmenes antiguos en sus casetas, fue el punto de partida del recorrido y también el de la investigación de López de Ayala, que recorrerá con su inseparable Estíbaliz la calle Cervantes, la librería Miranda, una de las más antiguas de la ciudad y fuente de inspiración para la autora, o la Caja de las Letras del Instituto Cervantes y la Sociedad Cervantina, donde se imprimió la primera edición de El Quijote en 1605. Todos estos lugares tan llenos de historia como de leyenda llevan al lector a meterse en la piel del exinspector Kraken durante su investigación y en la lucha contrarreloj que arranca cuando una llamada anónima de teléfono le da siete días para encontrar El Libro negro de las horas de Constanza Navarra. Si no, su madre, a la que él creía enterrada cuatro décadas atrás, morirá.

Sáenz de Urturi, autora de la Trilogía de la Ciudad Blanca y ganadora del Premio Planeta 2021 con Aquitania, tuvo su primer contacto con los códices miniados y la ilustración medieval escribiendo este título. No es la primera vez que de una novela saca el germen para la siguiente y ahora tenía que tirar del hilo para adentrarse en lo más profundo de los libros antiguos y el coleccionismo, que en este caso llega a lo obsesivo y a lo ilegal: las falsificaciones y la muerte. Porque dos asesinatos perpetra el malo de esta historia para conseguir su objeto de deseo, ese libro de horas que es una joya del coleccionismo y en cuya reproducción ilícita está involucrada Ítaca Expósito, otro de los personajes cruciales en la historia.

«Nadie posee un libro para siempre, las personas son efímeras, acaban muriendo. Un libro no muere, es mucho más longevo y todos somos sus custodios temporales», rezan las líneas de esta novela, que sale con una tirada inicial de 300.000 ejemplares para el mercado nacional y latinoamericano y es, ante todo, un homenaje a los amantes de los libros.