El futuro: más ciudades, cribado universal y programa propio

ANGÉLICA GONZÁLEZ
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Pese a los buenos resultados del pionero proyecto Bebé Miradas, sus profesionales no descansan y además de la parte asistencial siguen trabajando en la labor investigadora

El equipo del programa Bebé Miradas: de izq. a der., María Merino, Javier Arnaiz, Fernando Terradillos, Conchi Remírez, Tatiana Martínez, Miguel Gómez Gentil, Virginia Hortigüela y Montesclaros Hortigüela. - Foto: Valdivielso

Los buenos resultados del Bebé Miradas han provocado que otras ciudades se hayan interesado por implantarlo y, de hecho, lo acaban de hacer Badajoz, Sevilla, Albacete y Murcia, que lo implementaron el pasado mes de octubre. Por otro lado, sus profesionales no descansan y además de la parte asistencial siguen en la investigadora, en la que destaca el objetivo que tienen de crear un cuestionario propio porque los que utilizan ahora son estandarizados y algunos tienen que comprarlos.

«Es para nosotros un reto -asegura el director de la Fundación Miradas, Miguel Gómez Gentil- diseñar un cuestionario propio con toda la experiencia acumulada en estos años y, de hecho, estamos empezando a hacerlo pero nos hace falta mucho apoyo económico. Esta herramienta tendría en cuenta, además, el factor cultural porque los hitos del desarrollo en las distintas culturas son diferentes», pone como ejemplo María Merino, directora del Bebé Miradas, que los latinos «sonreímos y gestualizamos más, por lo que los factores preverbales no van a ser iguales».

Y el gran objetivo, que sí que se contempla a más largo plazo, es que el programa se transforme en un cribado universal que todos los bebés podrían pasar a determinada edad «porque se está demostrando que es rápido y barato y desarrollándolo más y teniendo un material más sensible podría ser aún más barato y más rápido». 

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