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Se enfrenta a 8 años por agredir sexualmente a una amiga

F.L.D.
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La Fiscalía le acusa por forzar a la joven pese a que ésta se negó a mantener relaciones con él

El juicio se celebrará el próximo mes de junio en la Audiencia Provincial. - Foto: Luis López Araico

La Audiencia Provincial juzgará el próximo mes de junio a A.U.R. por un presunto delito de agresión sexual hacia una joven amiga suya, a la que, según el Ministerio Fiscal, forzó pese a que le manifestó que no quería mantener relaciones con él. Le pide siete años de cárcel y una orden de alejamiento por un periodo de diez años, mientras que la acusación particular eleva la pena de prisión a los ocho. 

Los hechos ocurrieron, según recogen los distintos escritos de calificación de las partes, el 16 de febrero de 2020 en un domicilio de la barriada universitaria. Víctima y presunto agresor habían estado la madrugada anterior en Las Llanas de fiesta con amigos y entre ambos hubo un episodio algo desagradable para la joven. Según denunció posteriormente, aquella noche estuvo «muy pesado», ya que insistió varias veces que «quería enrollarse con ella». 

La mañana siguiente, le escribió por WhatsApp y le pidió explicaciones por su comportamiento. El ahora acusado la invitó a su casa para hablar las cosas y la víctima accedió. En un principio, A.U.R. reconoció lo que le recriminó su amiga y le pidió perdón. Acto seguido, según el relato de las acusaciones, se levantó del sofá y se fue a la estantería a buscar películas pornográficas. Luego comenzó a masturbarse delante de ella y la insistió para que hiciera lo mismo, algo a lo que se negó. 

A pesar de esta oposición, el procesado logró convencerla de que fueran a su dormitorio. Allí, tras desnudarse ambos y tumbarse en la cama, comenzó a besarla y a tocarla por todo el cuerpo. En un primer momento, introdujo varios dedos en los genitales de la joven y, aunque ella le dijo que parase porque no quería continuar con la relación sexual, él siguió hasta el punto de que se puso encima de la víctima. 

El presunto agresor la penetró vaginalmente varias veces, según la acusación particular «a la fuerza y de forma violenta», pese a que la joven le suplicaba una y otra vez incluso gritando para que parase. A.U.R. solo se detuvo cuando se percató de que había sufrido varias heridas en sus propios genitales «fruto de la presión ejercida y la oposición» de la víctima.  

Ocurridos los hechos, volvió a su casa y, al ver su compañero de piso el estado en el que se encontraba, le preguntó qué había pasado. Tras relatárselo, acudieron al HUBU donde fue atendida de urgencia. Como consecuencia de este episodio, sufrió un trastorno adaptativo con síntomas de ansiedad, así como erosiones en la parte externa de sus genitales. Por los daños morales la Físcalía solicita 30.000 euros de indemnización.