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Aurora Lázaro

Plaza Mayor

Aurora Lázaro


Autómatas

04/01/2022

Ya ha entrado 2022 y están a punto de expirar otras Navidades extrañas, con más colas en las farmacias que en los supermercados; unas fechas que han oscilado entre la aparente normalidad (tradiciones, iluminaciones, villancicos…) y el bombardeo intenso y constante de cifras y opiniones varias respecto a una pandemia que se empeña en cambiar nuestra forma de relacionarnos.

Bombardeo, además, destructivo en lugar de constructivo. Son mucho más abundantes las amenazas y anuncios de catástrofes que los mensajes informativos, instructivos y en positivo. ¿Es un hábito que ya se ha instaurado o una estrategia orquestada? Porque no ayuda a reflexionar ni a desarrollar un sentido crítico, una asignatura pendiente en esta sociedad.

Este 2022 tiene toda la pinta de ser un año como los demás. Con sus avances (en mi opinión siempre poco difundidos) y sus retrocesos, sus catástrofes (más o menos anunciadas o localizadas) y sus recuperaciones. 

A pesar de todos los riesgos, amenazas e incertidumbres, nuestro instinto como especie nos empuja a adaptarnos, continuar, sobrevivir, superarnos y crear. De hecho, el mundo sigue rodando. Y en eso nos deberíamos centrar. Nos adaptaremos, por lo tanto, a las nuevas circunstancias del año a estrenar, o lo intentaremos, aunque con el deseo y objetivo de actuar para mejorarlas, que ya está bien de agachar la cabeza y aguantar. No deberíamos permitir convertirnos en autómatas, en masas descerebradas pasivas que, de repente, estallan sin sentido ante la primera chispa que salta.

Estas primeras semanas de 2022 en Castilla y León vamos a estar entretenidos con unas elecciones artificiosas y obligadas. Entre las maniobras de propaganda y las descalificaciones hay una gran franja de oportunidades en las que podríamos centrarnos, en lugar de someternos al machaqueo orquestado. Una buena ocasión para ejercer de masa crítica, ¿no?