Dimes y diretes junto a la bodega

I.M.L.
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Juan Manuel de Blas recorrió una veintena de pueblos de la Ribera del Duero recogiendo las anécdotas que se cuentan en torno a un jarro de vino y las ha reunido en un libro

Juan Manuel de Blas ha pasado muchas tardes junto a puertas como esta para recopilar decenas de esas historias que se cuentan a la sombra de la bodega. - Foto: I.M.L.

Después de un largo día de trabajo, no había mejor plan que acercarse a la puerta de la bodega, donde con un jarro de vino fresco y los amigos y vecinos salían a relucir anécdotas, historias a mitad camino entre la realidad y la leyenda, curiosidades y penas diarias. Una costumbre que ha dejado de ser diaria pero que en la Ribera del Duero todavía se reproduce en esos barrios de bodegas, a la sombra de piedras centenarias que, si hablasen, contarían muchas cosas. Juan Manuel de Blas no ha hablado con esos elementos constructivos, pero sí como muchos ribereños, en casi una veintena de pueblos de la zona, que han compartido con él los relatos que le han servido para su último libro, En la bodega. Contadores... de historias, jugando con esa denominación de la entrada a esas galerías subterráneas.

A lo largo de medio año, se dedicó a visitar distintas localidades con amigos y conocidos para departir con los lugareños como se hacía antaño, a la puerta de la bodega. «Tengo amigos en muchos pueblos e iba con ellos para escuchar estas historias que ha plasmado en el libro, en relatos cortitos, incluyendo algunas personales», especifica Juan Manuel de Blas, que es de Pardilla en sus orígenes y ahora reside en Fuentenebro. Todo, o casi todo, tiene cabida en esta publicación, aunque puso veto a tres temas que no quiso incluir en ella. «No he metido historias ni de exceso de bebida, ni de peleas, ni machistas», enumera con firmeza.

Una postura que justifica en que quería unos textos para «una lectura con una sonrisa», con los que ha vuelto a salir su profesión de maestro de adultos. «Son historias muy graciosas y pueden servir para favorecer el hábito de la lectura, porque son muy cortitas, la más larga ocupa tres páginas, y se pueden leer en cualquier momento», reconoce De Blas, por lo que le han comentado los que ya han tenido el libro en sus manos y porque era la intención con la que puso en papel estas 104 historias «de vino y de la vida».

Hasta uno de esos contadores de bodega llegó, incluso, una noticia de Diario de Burgos, de cuando las matrículas tenían el distintivo provincial. «La noticia hablaba de la cantidad de vehículos que se matriculaban en Burgos pero que se iban a Burriana, porque los vecinos de ese municipio castellonense quería que su matrícula empezase por 'BU'; así que nosotros nos pusimos a buscar qué matrícula empezaba por 'PA', de Pardilla, pero no hubo suerte», relata Juan Manuel de Blas una de las historias del libro, que protagonizó él con unos amigos.

Entre los chascarrillos, chismes y bromas también hay algunos sucesos que podrían haber acabado en tragedia, y que aún se recuerdan en meriendas de amigos en las bodegas, y se cuela el resultado de alguna de las investigaciones sobre la historia de algunas de las localidades que ha recorrido De Blas durante su trabajo de documentación. Un libro que se puede adquirir en Aranda, Roa y Lerma. Sus páginas le darán al lector unos buenos ratos recordando el solaz en la bodega y alguna sonrisa.