Helados mundiales para un verano de interior

ALEJANDRA G. FEIJÓO
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La emblemática heladería cántabra Regma y los waffles de Hong Kong, una especie de gofres fríos, se asientan en Burgos en el verano más atípico de los últimos tiempos

En Remo amplían su oferta con los sabores de Oreo, Ferrero Rocher y Kinder Bueno. - Foto: Daniel Canas

Con la llegada del verano y tras unos meses donde lo ordinario ha dejado de ser lo que era, es el momento de volver a los anteriores placeres como saborear un buen helado. Durante estos días en los que el termómetro no da tregua los burgaleses ya pasean por las calles de la ciudad sujetando su cucurucho o tarrina preferida. En lo que llevamos de temporada estival aún no se puede poner nombre al sabor del verano. Sin embargo, incluso sin ser zona de costa, las múltiples opciones en este sector de la hostelería permiten adaptarse a todos los gustos y necesidades. 
En las Heladerías Italianas Remo, famosas por su elaboración artesanal a base de zumos de frutas naturales y materias prima de calidad, ofrecen una amplia variedad de sabores de helados de bola. Es fácil pasear por el centro de la ciudad y tropezarse con uno de sus establecimientos, ya que se encuentran en puntos estratégicos -uno en la Plaza Mayor y otro en el Paseo de la Isla- donde lo complicado es pasar por delante y resistirse a la tentación. Se han unido a las nuevas tendencias con el Ferrero Rocher, Kinder Bueno u Oreo, pero los dependientes resaltan la sencillez de la mayoría a la hora de decantarse por los sabores más clásicos. El helado de turrón no suele faltar en las tarrinas, además del chocolate, el dulce de leche o la vainilla. Este último también es el más demandado en la Crepería Gelatería San Juan, donde conocen la problemática de la celiaquía y tienen total predisposición con cucuruchos específicos para las personas que padecen esta enfermedad.
Y de Italia a la costa más cercana. Un trocito del cantábrico se asoma en la ciudad con la llegada de sus emblemáticos helados Regma. Para darse este capricho basta con acercarse al bar Caña Aquí, situado en la Plaza Pedro Maldonado. Hace diez meses que los dueños lograron el convenio con la casa heladera, y este será su primer verano desde la apertura del puesto. Los sabores de avellana y tarta de queso, triunfadores en el paseo del Sardinero, también son los preferidos para los burgaleses. 

Ls opciones más atrevidas. Es difícil escapar del punto calórico de los dulces gélidos, pero para los que optan por buscar una opción más saludable, Smöoy o La Casa del Yogur son buenas alternativas. Los helados de yogur natural que ofrecen ambos locales se caracterizan por tener menos aditivos que los convencionales, además de estar elaborados con leche desnatada y ser ricos en fibra.
En los últimos años los límites de los helados cada vez se han vuelto más difusos. A través de las redes sociales y en las ciudades más cosmopolitas se ha abierto un abanico de posibilidades frutos del atrevimiento por innovar. Burgos no se ha quedado atrás, ya que en el centro hay dos comercios -Urban Waffles y Big Waffle- para los paladares más curiosos especializados en los waffles bubbles. Se trata de unos megagofres de burbujas enroscados con bolas de helado, toppings y siropes a placer en su interior que hacen las delicias de los más golosos. Se repiten los mismos patrones entre los clientes, que prefieren degustar los sabores clásicos y añadirles fruta, galletas, cereales o frutos secos para hacer único su snack callejero.