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El arzobispo ordena diáconos a dos seminaristas

DB
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«Ofreceros sin descanso a quienes no pueden pagaros, entregad vuestra vida a ejemplo del Buen Pastor», les ha pedido Mario Iceta a Stefano Malerba y José Ángel Zamorano tras la imposición de manos en la iglesia de San José Obrero

La ceremonia se ha oficiado en la iglesia de San José Obrero. - Foto: DB

El clero diocesano cuenta desde hoy con dos nuevos miembros, Stefano Malerba y José Ángel Zamorano, que han sido ordenados diáconos esta mañana con la imposición de manos del arzobispo, Mario Iceta, en la iglesia parroquial de San José Obrero y ante la presencia de familiares, amigos y un nutrido grupo de sacerdotes. Los nuevos diáconos han recibido también el libro de los evangelios y han sido revestidos con sus vestiduras propias: la estola cruzada sobre el pecho y la dalmática, momentos antes de servir al altar, tal como indica su ministerio, con el que también podrán administrar el bautismo, presidir los matrimonios y las exequias y ejercer acciones encaminadas al servicio y cuidado de los más pobres y necesitados, según informa la Diócesis en un comunicado de prensa.

«Tendréis que ayudar en Cáritas, a la gente que no llega a fin de mes, a los enfermos, claro que sí. Pero el ministerio de la caridad no consiste en dar cosas, consiste en darse a sí mismo, como hizo Jesús, el servidor absoluto», ha recordado a los dos jóvenes, pertenecientes a los seminarios de San José y Redemptoris Mater. «Ofreceréis el cuerpo santo y el cáliz que vivifica y lo tenéis que hacer en actitud de servicio, siendo servidores de todos, incluso de vuestros enemigos. Ofreceros sin descanso a quienes no pueden pagaros, entregad vuestra vida a ejemplo del Buen Pastor», les ha exhortado.

Según ha recordado el pastor de la archidiócesis, el ministerio del diácono consiste también en «guiar en la fe a través del testimonio personal», «ayudar a los demás a entender el misterio de Cristo y de la propia vida» y llevar «la Palabra de la salvación a las personas desamparadas y que piensan que no tienen acceso al Cielo».