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Y con el calor... las abejas

M. URIZARNA
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El buen tiempo adelanta las actuaciones de retirada de enjambres de los bomberos. La proliferación por la subida de las temperaturas ha hecho que en pocos días se disparen los avisos en diversas zonas de la ciudad

Los bomberos intentaron alcanzar el enjambre subidos a una escalera. / Fotos: luis lópez araico - Foto: Luis López Araico

Ha llegado el buen tiempo y con ello las abejas, que ya empiezan a formar enjambres por la ciudad. Los bomberos llevan toda la semana recibiendo alertas, y en una de ellas acudieron a la plaza Marie Curie, en Gamonal, tras ser avisados a mitad de la tarde de que un pequeño enjambre se había instalado en la rama de un árbol.  

Para extraerlo, intentaron acceder a la rama con una escalera, pero dada la altura en la que se habían instalado los insectos, tuvieron que meter la furgoneta en la acera, situarla bajo el árbol y subirse a ella para alcanzar el enjambre. Se pusieron el equipamiento de protección y con un cepillo fueron arrastrando las abejas  para meterlas en un cajón. 

Lo importante en estos casos es que la reina caiga dentro para que las demás la sigan, de lo contrario, las abejas se espantan y vuelven a formar el enjambre. Cuando la reina estuvo dentro, los bomberos rociaron agua pulverizada alrededor para quitar el olor a feromonas que deja la soberana, que se queda en el ambiente y atrae a las abejas. Luego volvieron a abrir la caja y trataron de introducir el mayor número de ellas. 

El enjambre era pequeño, por lo que quitarlo no supuso más de media hora, pero el tiempo depende del tamaño y el lugar en el que se encuentre. Las abejas enjambran cuando una colmena está completa, como mecanismo de supervivencia. Si se crea otra reina, una de las dos tiene que salir, y generalmente lo hace la más vieja. Las abejas la siguen y forman los enjambres alrededor de ella para protegerla. 

Al terminar, dejaron el cajón colgado del árbol durante el resto del día, y por la noche acudieron a buscarlo para llevarlo al cuartel. A lo largo del día, las abejas que han quedado fuera, van entrando poco a poco, y por la noche están todas dentro. «Un enjambre va buscando casa, nosotros se la damos y les gusta por que es un lugar oscuro y resguardado», comentaban los bomberos. 

Las abejas son una especie protegida dado que la producción de alimentos y la biodiversidad terrestre dependen de su polinización, y la miel es un producto muy cotizado. Cuando los bomberos retiran un enjambre, recuperan a las abejas ellos mismos, pues muchos tienen colmenas. También se las llevan a apicultores para que las conserven, ya que muchas poblaciones de abejas están desapareciendo debido a la agricultura industrializada y el uso de plaguicidas. 

Este no fue ni el primero ni el último aviso, en la misma jornada quitaron un enjambre en un colegio de la calle Ramón y Cajal, y tras retirar el de la plaza Marie Curie, acudieron a atender otra alerta. Estas actuaciones comienzan a ser frecuentes en cuanto llega el calor.