scorecardresearch
Antonio Pérez Henares

LA MAREA

Antonio Pérez Henares

Escritor y periodista. Analista político


El dinosaurio COVID seguía ahí

21/12/2021

¿Se acuerdan ustedes cuántas veces ha salido Sánchez a decirnos que había, ojo "había", el solito, derrotado al virus y que estábamos, ya no solo a salvo, sino "más fuertes"?

He perdido ya la cuenta desde aquella primera en julio del año pasado cuando de postre nos dijo también que había salvado la vida a 450.000 españoles. Todo ello, por supuesto, sin una mínima referencia a aquella primavera en la que él y todo su gobierno, los primeros negacionistas, se emplearon a fondo en mentirnos no se fuera a chafar su manifestación del 8-M.

La actitud de Sánchez no ha variado ni un ápice y sigue siempre la misma pauta. A) Mirar para otro lado B) Cargarle el marrón y los muertos a otros C) Cantar victoria y ponerse la medalla... para, a la siguiente, volver a las andadas. De la primera a la sexta ola. A hoy mismo. Ahí lo tienen, parapetado detrás de una reunión con los presidentes de las comunidades autónomas. Para la foto, para descargarse de toda responsabilidad. El solo es presidente para lo bueno.

Todo esto, toda esta pesadilla me recuerda mucho al famoso y brevísimo cuento de Monterroso cuyo texto completo es el siguiente. "Cuando despertó, el dinosaurio todavía estaba allí". Y así es, aquí sigue. Y nos da miedo, claro. Y es bueno que lo tengamos. Los estúpido era aquello ¿lo recuerdan también? De que lo malo del virus era "tenerle miedo". Pues no, el miedo era lo bueno, porque ello nos lleva a tomar precauciones y prevenir en lo que se pueda su ataque. Digo miedo, no pánico.

El dinosaurio COVID ha vuelto por Navidad. Este sí que ha vuelto y demos gracias a que, aunque la cifra de infectados crece como la espuma, las vacunas sirven y la mortalidad es sensiblemente más baja. En los vacunados, claro. Hemos avanzado y mejorado, pero no hagamos el Sánchez, que es el otro dinosaurio de este cuento. Sigue estando ahí y haciendo lo de siempre, bulto, y esperando a que amaine, para soltar la proclama de que el mal ha sido vencido. Digo yo, que ¿por qué no prueba, cuando esta sexta ofensiva del bicho amaine, a estarse callado y a lo mejor es verdad que se acaba la pesadilla y cuando despertamos ya no está el dinosario? O, por lo menos, se ha quedado en lagartillo.

Porque si lo sigue diciendo, como lo suyo es siempre la mentira, lo cosa acaba siempre torcida.