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Juan Francisco Lorenzo

Pensar con los ojos

Juan Francisco Lorenzo


Pánico

10/01/2022

El mundo no está tan mal, lo miramos mal y lo contamos mal. Lo del coronavirus se está contando mal, no se dice la verdad, se dramatiza al límite, y no seré yo quien diga que no ha tenido tintes dramáticos pero, igual que con la música cuando cambia el ritmo conviene que cambie el baile, las vacunas han cambiado el ritmo pero la información no ha cambiado el baile.

Eso es aquí, donde un alto porcentaje de la población está vacunada, pero no en los países donde no llega la vacuna, y cuando alguien pregunta cuándo va a terminar esto, habría que explicarle que cuando un alto porcentaje de la población mundial esté vacunada, cuando el mundo rico sea generoso con el pobre, o sea, puede que no termine nunca.

Por contarlo de otra manera: una PCR positiva no es una enfermedad, igual que el colesterol alto no es una enfermedad, la enfermedad aparece cuando esos parámetros se dan en un determinado contexto. En la PCR cuando la persona tiene síntomas y, más aún, si no está vacunada, y el colesterol alto cuando coincide con otros parámetros de riesgo cardiovascular como el sedentarismo, el tabaquismo, la obesidad y otros. Y lo que nos debe preocupar no son los análisis, sino que alguien que sepa, algún científico y no algún político atrevido, valore las pruebas con criterios de enfermedad, en contexto.

La covid ha sido y es una enfermedad infecto-contagiosa, pero por obra y gracia de cómo se cuenta, ha mutado y se ha trasformado en un problema de salud mental, por eso la sociedad ha entrado en pánico y miles de personas acuden a hacerse test que en 72 horas dejan de tener validez. Si el coronavirus produce síntomas es una enfermedad, una PCR positiva en una persona asintomática y vacunada es un asunto de responsabilidad personal, y cuando los medios hacen recuentos, churras y merinas, asintomáticos y enfermos, van en el mismo paquete, como si viniera bien alarmar. 

Dice la OMS, entidad experta en sembrar alarmas, que la salud es fruto del equilibrio entre lo físico, lo mental y social, pero retorciendo lo físico, se está dañando la salud mental y la social. 

Contar bien ayuda a entender mejor, y entendiendo mejor se reacciona con más serenidad protegiéndonos contra el pánico.