El título más especial de Nicolás Álvarez

CARMELO PALACIOS
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El tenista burgalés de 19 años conquista su primer trofeo profesional en Benicarló tras un torneo muy duro en el que compitió con dolores y sin apenas entrenar. «Después de lo que hemos pasado, fue muy emocionante ganar»

Nicolás Álvarez, de 19 años, es una de las grandes promesas del tenis burgalés junto a Mario Mansilla. - Foto: @nalvarez_varona01

Nicolás Álvarez ya brilla entre los mayores. A sus 19 años, se ha adjudicado el primer título en el circuito profesional tras ganar el pasado fin de semana el ITF 15.000 de Benicarló, un torneo muy especial para el tenista burgalés por las duras circunstancias que le han rodeado en estos últimos meses y por ser el primero de su carrera. La covid-19, la falta de entrenamiento y un dolor en la muñeca pusieron a prueba su capacidad física y mental, pero no pudieron despojarle de su hambre de victoria.

Tras los meses de confinamiento consecuencia de la pandemia, Álvarez regresó a las pistas con buenas sensaciones y llegó a firmar tres semifinales en Portugal, pero todavía se le resistía levantar su primer título como profesional. Esta temporada parecía complicado que lo lograra porque, cuando mejor estaba, el coronavirus le volvió a frenar en seco. «Mi entrenador se contagió y me tuve que aislar bastantes días en mi habitación. Una vez superado ese período de cuarentena por estar en contacto con un positivo, fui yo el que me vi afectado y tuve que estar otros tantos días parado», rememora Álvarez.

Por suerte, él superó la enfermedad de forma asintomática, pero Cristiano Oliveira, su entrenador, lo pasó bastante mal y llegó a estar ingresado: «Fue muy duro vivir esta situación. Es una persona que lleva conmigo 10 años». 

A él y a su familia, ya recuperados, les dedicó un título que le costó muchísimo sacar adelante. Jugó con dolor en la muñeca derecha durante toda la semana, de hecho, venía de retirarse en Villena por ese motivo y apenas había entrenado por culpa de la covid-19: «Después de lo que hemos pasado, este trofeo tiene un sabor más especial. Fue muy emocionante ganarlo».

Álvarez confiesa que era el torneo al que «menos preparado» llegaba y, además, sobre tierra batida, una superficie que no se le da mal pero no es su predilecta. «No tenía muchas expectativas. Fui partido a partido, sin pensar más allá. Me centré en poder jugar y competir. Fui sacando juegos, sets y encuentros adelante; todo salió de forma natural, sin esperarlo», recuerda el burgalés, al que pudo favorecerle el hecho de no tener tanta presión encima para jugar más suelto.

Camino de la final, superó momentos muy delicados. No tuvo ni un solo envite sencillo. En primera ronda, empezó perdiendo con el español Pedro Vives (1-6, 7-5 y 7-5),  historia que se repitió en octavos ante el británico Félix Gill (2-6, 6-0 y 6-3). Después, tuvo que recurrir también al tercer set para doblegar al galo Lilian Marmousez en cuartos (6-3, 4-6 y 6-2) y se vio obligado a remontar al italiano Marco Bortolotti para colarse en la pelea por el título (3-6, 6-3 y 7-5). 

Tie break clave. La gran final, ante el ruso Ivan Gakhov (7-6 y 6-4), fue el único compromiso que salvó en dos mangas, aunque no por ello resultó más sencillo: «Sabía que era fundamental el primer set porque iba muy justo de la muñeca y no hubiera aguantado un tercero. Tuve hasta 10 bolas para llevármelo y, cuando lo conseguí, me dio un subidón tanto física como mentalmente. El segundo no fue tan duro».

Con su primer título profesional en el bolsillo, es imposible que a Álvarez se le escape una sonrisa de felicidad, pero no ha tenido tiempo para celebrarlo mucho porque este lunes se desplazó a Madrid para revisarse la muñeca y valorar si puede o no jugar otro ITF 15.000 en la capital. «Haré lo que me digan los médicos. Me queda ese torneo y el de Torelló (Barcelona) para acabar la temporada, pero estoy a la espera de lo que diga el diagnóstico».

Ya sea esta campaña o la siguiente, Álvarez confía en que lleguen «muchos títulos más» y ‘culpa’ del éxito al trabajo diario realizado en los últimos meses, sobre todo a nivel mental. «Cada partido tiene sus detalles y hay que saber controlar las emociones. He trabajado en eso y es lo que más me ayudado esta semana», concluye en vigente campeón de Benicarló.