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"La falta de almacenaje logístico en Burgos nos penaliza"

G. ARCE
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ENTREVISTA | Inés Fernández lleva cuatro meses al frente de la fábrica del L'Oréal Burgos, con 550 trabajadores y ventas a 52 países

Inés Fernández, directora de L'Oréal en Burgos - Foto: Luis López Araico

Nació hace 41 años en Encinillas, un pueblecito de Segovia de apenas cincuenta habitantes, y desde hace cuatro meses dirige una de las mayores industrias de Burgos, L'Oréal, con 550 trabajadores en plantilla y un negocio repartido entre 52 países. Cursó todos sus estudios básicos en el instituto segoviano de Carbonero el Mayor y se fue a Madrid para cumplir su sueño: ser ingeniera industrial especializada en automática y electrónica. "En las clases no había mujeres", reconoce con sinceridad Inés Fernández, que culminó en Dinamarca el proyecto final de carrera.

Orgullosa madre de dos hijos de 7 y 4 años, ha trabajado en varias ingenierías vinculadas a las energías renovables y también en la industria del vidrio (en La Granja y en Francia), antes de llegar a Burgos en 2018 y ocupar un puesto en el comité de dirección de la fábrica de cosméticos, además de responsabilidades en proyectos estratégicos transversales, en logística y subcontratación.

Llaman la atención la ubicación discreta y las reducidas dimensiones de su despacho, integrado por una mesa con ordenador, una gran pantalla de televisión y un par de sofás para las reuniones. Un frontal acristalado sitúa a la directiva al mismo nivel que el resto de trabajadores de la multinacional, entre los que se mueve -cuando no está de viaje- como una más.

Fernández también forma parte del comité de dirección de L'Oréal España y Portugal, en el que se reparten a partes iguales hombres y mujeres. El Día Internacional de la Mujer Ingeniera, celebrado el pasado jueves, fue una de las trabajadoras elegidas por Grupo L'Oréal como referente y ejemplo a seguir para las futuras -y hoy todavía escasas- ingenieras.

¿Cómo ha sido el proceso de adaptación a la dirección? 

Son cuatro meses en este puesto y ha sido todo muy frenético, muy intenso. Lo más importante es que me siento soportada y con mucha aceptación por parte de los equipos. Al final, esto es muy importante. Soy alguien conocido en la fábrica, además de castellana y leonesa, lo que creo que se ha recibido bien por todos. He intentado conocer todo el ecosistema que rodea a Burgos, construyendo los principales contactos, sobre todo a nivel de Grupo. Con el comité de dirección estamos trabajando en el plan estratégico de cara a los próximos años. He intentado transmitir a la gente que uno no viene aquí para cambiarlo todo, sino para dar continuidad a un proyecto. Por mucho que cambie la dirección, el compromiso de nuestra gente es lo que marca la diferencia.

Se incorpora usted también al comité de dirección de L'Oréal España y Portugal, compuesto por un 50% de mujeres. 

Entre los valores de L'Oréal está el crear equipos diversos. Nuestro leitmotive es 'Creamos la belleza que mueve el mundo' y queremos que sea realmente para todo el mundo. El tener equipos diversos hace que entiendas más las necesidades. El 52% de los puestos directivos de la fábrica están ocupados por mujeres, que adoptan un papel fundamental en la toma de decisiones. Hombres y mujeres somos diferentes y tenemos diferentes puntos de vista. A ello sumamos distintas nacionalidades y culturas. Todo esto enriquece los temas, las discusiones y la toma de decisiones.

¿Cuál es la foto actual de la fábrica de Burgos? 

Es una fábrica compleja porque tenemos un catálogo muy amplio. Nuestros principales clientes, las peluquerías, necesitan muchas soluciones y por ello manejamos más de 5.000 referencias. De este centro salen cada día más de un millón de productos hacia medio centenar de países. Estamos viviendo el postcovid, lo que implica un arranque muy grande. El mercado de la cosmética está creciendo, en nuestra división de productos profesionales subió el pasado año un 15% con respecto a 2020, lo que nos obliga a adaptarnos a esta demanda. Tras el arranque de los salones de peluquería y belleza, ha habido más consumo en el ámbito online, que crece un 25% a nivel mundial. Buena parte de nuestra producción se destina al comercio electrónico, lo que nos obliga a incrementar nuestra actividad un 15%, lo que es mucho cuando produces más de un millón de productos cada día. De aquí a fin de año, la planta va a acoger 4 nuevas líneas de producción [cuenta con 42 operativas], a las que se sumarán otras 2 el próximo año. Estamos adaptando los equipos. Hemos contratado más personal, sumando 30 empleados fijos discontinuos desde el inicio del año. Burgos tiene muy buena progresión, el crecimiento que experimenta nuestro mercado se refleja claramente en la fábrica, que vive un muy buen momento y muy alineado con toda la estrategia operativa del Grupo. Nos hemos adaptado bien -a pesar de los problemas de abastecimiento de materias primas- dando un buen servicio a nuestros clientes.

¿Dan por terminados los efectos de la pandemia? 

La pandemia provocó la parada de varias líneas de producción de la fábrica. Nosotros vivimos esta ola en distintas fases, porque exportamos a todo el mundo, desde Asia a Estados Unidos. Todavía notamos su impacto, especialmente con China, que en septiembre del pasado año era nuestro tercer cliente en unidades exportadas y ahora es el cuarto, por debajo de Francia, Gran Bretaña y Alemania. La política 'cero covid' de China nos afecta, pero prevemos que al final de año se recupere la situación. Es decir, damos por prácticamente terminada la pandemia.

¿Perciben cambios en los hábitos de consumo en el sector de la belleza? 

En nuestro negocio todo varía mucho según las modas. Con la pandemia se generalizó el cuidado de la piel en detrimento de los maquillajes, pues estábamos cubiertos con mascarillas. Nuestra división de cosmética activa creció bastante. Ahora, con el fin de las mascarillas, el maquillaje vuelve a incrementarse, también los pintalabios, pero se mantiene el cuidado de la piel. Se han creado nuevos hábitos en este ámbito. Este año estamos viendo que crece también el perfume. 

Es un mensaje positivo para su principal cliente, la peluquería, que ha sufrido muchísimo. 

Sí. Se nota el retorno a la normalidad, la vuelta de la actividad a los salones de peluquería. L'Oréal estuvo muy cerca de los peluqueros, les facilitó geles hidroalcohólicos elaborados en Burgos e incluso les apoyó con medidas económicas como el retraso en el cobro de las facturas, entre otras. Fruto de aquella relación cercana, nosotros estamos funcionando mejor ahora.

Usted fue responsable de logística industrial en plena crisis del transporte. ¿Se han normalizado las exportaciones o siguen habiendo cuellos de botella? 

Todavía hay atascos, motivados por el bloqueo del puerto marítimo de Shanghai por los confinamientos sanitarios. Nosotros estamos transportando bien, no tenemos grandes dificultades para encontrar transportes. Tenemos acuerdos importantes con empresas de logística mundial y anticipamos nuestras necesidades para evitar problemas.

¿Cómo viven la situación de guerra en Ucrania y el bloqueo al mercado ruso? 

L'Oréal condena la invasión rusa de Ucrania y nuestros esfuerzos se han centrado en la ayuda a los más de 300 trabajadores y sus familias en Ucrania, muchos de los cuales han decidido quedarse allí. Rusia era un cliente importante para Burgos y, claro, se está notando el impacto en exportaciones. Es una situación indeseable para todos.

¿Qué inversiones tienen en marcha en Burgos? 

Nuestra misión es servir a nuestros peluqueros de la forma más ágil y responsable posible. Queremos producir, pero siendo responsables en la forma de hacerlo. L'Oréal sigue invirtiendo en Burgos y manteniendo el nivel de estas inversiones, lo cual es una buena noticia. Hay nuevas líneas de producción, inversiones en las instalaciones enfocadas a la reducción del consumo energético y en ganar en eficiencia energética. También invertimos en higiene, en nuestros estándares de calidad y en equipamientos.

¿Qué perfiles están reclutando para reforzar su personal? 

Seguimos creciendo en plantilla. Entre la fábrica y el centro internacional somos 550 personas, una plantilla bastante estable, aunque tenemos algo de estacionalidad para atender las campañas de comercio electrónico de Asia. Pero nos faltan perfiles en Formación Profesional, sobre todo los vinculados a los mecánicos con competencias en electrónica. La industria 4.0 nos lleva a líneas más automatizadas y robotizadas, pero ese perfil de programador de robótica es el que demandamos nosotros y, por lo que me consta, el resto de las industrias. Es complicado encontrar informáticos. Al hilo de esto, tampoco hay mujeres en la FP. Nosotros contamos con 15 mentoras en el proyecto Stem Talent Girl impulsado por Asti y este año hemos participado con una mecánica de la fábrica, que ha acudido a los colegios para que inspire a las alumnas.

¿L'Oréal puede crecer aún más en Burgos después de 50 años de trayectoria o ya está totalmente consolidada? 

El seguir a la cabeza del impacto medioambiental y social es básico. Tenemos el programa L'Oréal For The Future, que es muy ambicioso en el ámbito energético y de residuos. Queremos seguir siendo la punta de lanza en cuanto a economía circular. Burgos se mantiene a la cabeza del Grupo por su carácter pionero y por su voluntad de seguir siéndolo. Buscaremos buenos proyectos de sostenibilidad que nos permitan seguir a la cabeza en los próximos años. Por otro lado, somos una fábrica muy ágil y polivalente, lo que permite a nuestra gente el desarrollarse adaptándose a lo que marque la demanda. Tenemos unas líneas más automatizadas que otras y por ello estamos reconocidos como una de las plantas más ágiles. Es más, vamos a ser modelo y referente para la automatización de otras.

Ustedes también son muy avanzados en innovación social. 

Nuestro programa de Polivalencias es único en el Grupo. Formamos a los trabajadores para que sean aptos en el desempeño de varios puestos, lo que nos otorga más agilidad. Además, estamos ayudando a otras fábricas a implantar este plan. También está el programa Quiérete Más, con todas sus actividades de bienestar físico y emocional. Burgos funciona bien por el compromiso de la gente. Nosotros comprometemos a nuestros empleados con programas de salud (con dietistas, reconocimientos médicos, actividad física o deporte por equipos). Pusimos a disposición de la plantilla un psicólogo online que ahora ya es presencial, lo que demuestra su aceptación y que realmente está ayudando a los trabajadores. Estamos organizando un Family day porque queremos que los empleados enseñen la empresa a sus familias y se sientan orgullosos de pertenecer a ella. Siempre que hay un problema intentamos escuchar a la gente afectada. Por eso la gente quiere trabajar en L'Oréal.

¿Es viable trabajar cómodamente en una empresa más digitalizada? 

Lo que automatizas permite hacer más cómodo el trabajo del personal. La automatización viene a quitar tareas repetitivas y de poco valor añadido. Nuestros operarios en las líneas tienen responsabilidad sobre las mismas y sienten que su trabajo y sus decisiones aportan valor. En el programa estratégico Burgos 2030 hemos apostado por la innovación en la industria 4.0, queremos ir más allá e incorporar tecnologías que nos aporten valor en el uso de los datos, en la mejora continua de la producción, en la fabricación de productos más sostenibles y naturales, en el embalaje reciclado y de recargas...

¿Qué mejoras piden a Burgos para seguir siendo una empresa líder a nivel mundial? 

Lo primero que me sorprendió al llegar a Burgos es la cantidad de empresas que tiene. Pese a ello veo que sus problemas con el transporte vienen de lejos. Nosotros tenemos un programa para intentar que nuestros tráficos tengan el menor impacto posible en emisiones de CO2. Pero no tenemos un tren de mercancías directo, lo que nos penaliza. Sé que el alcalde, la Cámara, las organizaciones empresariales y sociales lo están reclamando. Hay otro tema que nos puede llegar a afectar, que es la falta de almacenaje logístico, necesitamos de más capacidad para atender los niveles de stock que tenemos. Y no es fácil encontrar soluciones en Burgos.

¿Les preocupa que la escala de precios generalizada que estamos viviendo termine por afectarles? 

El sector cosmético va muy bien, pero habrá que ver cómo evoluciona la inflación. No soy experta económica. Parece que la belleza puede ser algo superfluo, pero ayuda a la seguridad de las personas. Nuestro negocio está en tener los productos con la mejor calidad y tecnología en el mercado. Aunque se reduzca el consumo, esperamos que el impacto sea menor con los mejores productos.

¿Cómo ve Burgos? 

Es una ciudad muy cómoda, y lo digo habiendo vivido en Madrid, en Francia, en Copenhague, en Tenerife... He hecho muchas mudanzas en mi vida. Burgos es una ciudad que te brinda todo: trabajo, cultura y ocio, no tiene atascos, está todo cerca, hay actividad para los niños... Si no hubiera viento sería perfecta. La sociedad burgalesa se mueve, participa y vive la calle. Burgos es una gran desconocida.