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Con música se vive mejor en el pueblo

A.C.
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La Asociación Memoria Viva está detrás de la Banda del Valle, una propuesta social que busca unir a los vecinos de Valdivielso alrededor de canciones, las últimas dedicadas a mujeres

De dcha. a izda., Álvaro, Berta, Rocío Gordillo -profesora-, María, Amalia, Ariana, otra joven y Aurora. De espaldas, Fernando Pulido. - Foto: Alberto Rodrigo

En la Banda del Valle no hace falta saber solfeo, ni tampoco tocar un instrumento. No se suben a escenarios... de momento... ni desfilan por las calles. Los integrantes de este conjunto musical pueden cambiar de un mes a otro y solo traen algo seguro con ellos, «sus voces», como cuenta Fernando Pulido, coordinador junto a Rocío Gordillo de las sesiones que se han celebrado en agosto, septiembre y octubre y las que llegarán el día 16 y en diciembre en una fecha aún sin marcar. Traen sus voces y ganas de pasar un buen rato comunicándose con el lenguaje universal que es la música. Sin duda, con ella se vive mejor en los pueblos, donde el silencio se quiere hacer el dueño.

Llegan puntuales a la casa de concejo de Quintana de Valdivielso. La actividad, patrocinada por la Diputación, está abierta a todos los vecinos del Valle. Una luna que parece que va a estallar enciende el horizonte sobre la sierra de la Tesla al anochecer y con una temperatura más veraniega que otoñal y un entorno de cuento comienza la sesión. Jóvenes y menos jóvenes trabajan primero el cuerpo con movimientos de las manos, de la cintura, de los pies. Suena una canción de afrobeat de fondo que sirve para comenzar a levantar los pies del suelo y calentar la voz con sonidos que hagan vibrar el cuerpo, con sonidos largos, con los que salgan de la planta del pie con cada pisada... 

Hay risas y comienzan a caer las primeras barreras, uno de los objetivos de esta propuesta de la Asociación Memoria Viva, que ha creado esta banda «accesible para todo el mundo» con la finalidad de «compartir y hacer música con otras personas», partiendo de la premisa de que «la música tiene una fuerza y poder especiales para mover partes de nuestro ser... moviliza emociones y tiene mucha magia», explica Fernando Pulido.

En la sesión de octubre, en la que DB estuvo presente, hubo dos guitarras, una pandereta, un bombo brasileño, un saxo y muchas ganas de cantar la nueva canción dedicada a Inés, una vecina de Quintana de Valdivielso, a quien la Banda del Valle ha querido hacer su pequeño homenaje. La copla, obra de Pulido y Gordillo, ya tenía la letra y la música, que los maestros fueron mostrando y a la que se sumó una nueva estrofa, obra de todos los participantes. Poco a poco se la fueron aprendiendo y disfrutando con la canción, todo un regalo dedicado a Inés, por ser una de las mujeres que ha ayudado mucho a integrarse a los jóvenes pobladores de Valdivielso, quienes en su mayoría están detrás de las actividades de Memoria Viva.

Inés y Erena. Inés, la madre octogenaria de los hermanos Valle, ganaderos cada vez más mediáticos y conocidos por su defensa del lobo, a pesar de pastorear ovejas, aún no conoce la canción (en el anexo), porque en la noche que se la acabaron se hizo tarde, aunque si la escucharon algunos de sus hijos. Trabajo, cordero, tortilla, familia, gallinas, lunes de mercado... fueron algunas de las palabras que se lanzaron para componer la estrofa final de la copla. La creación colectiva que nació de la sesión fue 'La vio nacer Santa Olalla/ y vino a pacer a Quintana. / Cultiva cebollas de kilo /al aire de la lomana'.

Durante la clase Rocío exclamó «bravo, qué bonito va a sonar esto». Había alegría y calor en ese pequeño rincón de Valdivielso que se resiste con arte, cultura, tradiciones y hermandad a que la despoblación finiquite sus pueblos. Entre los creadores de la estrofa estuvieron Álvaro, que llegó de Valdenoceda, igual que Amalia, Pablo,  Aurora, Visi y Juan. También se apuntaron Berta o Ariana, de Quintana. Parece que la música triunfó esta vez en estas dos pedanías, pero los que lo deseen pueden disfrutar de esta propuesta gratuita en las sesiones que quedan.

Las dos primeras reuniones en junio y julio las dirigió el músico y compositor Yoel Molina. En ellas se dieron cita niños de muy corta edad o personas de más de 70. La Banda del Valle sin duda es también intergeneracional. Con Molina se escucharon las canciones que proponía el grupo y se aprendieron conceptos musicales básicos. En agosto, la Banda del Valle se hizo infantil y familiar, al integrarse dentro del programa 'Echale cuento' y ya dirigieron sus pasos los músicos Fernando Pulido y Rocío Gordillo. El What'is music (WIM) y la música les unió en Frías en 2018 y les ayudó a encontrar su lugar en el mundo, que ahora es Valdivielso.

Ellos son los artífices también de la canción que se aprendió en septiembre, con otra conocida mujer de Puente Arenas como protagonista. Fue un ajechao lo que cantó la Banda del Valle en honor a Erena, otra octogenaria que vive al lado de la primera casa que ocuparon los jóvenes de la cooperativa Sankara y a quienes siempre tendió su mano. Les contó sus secretos de la huerta y su curiosa vida de manitas, en la que lo mismo arregla un electrodoméstico que siembra unos tomates. Esta conocida octogenaria trabajó con su padre de albañil y recuerda que participó en la construcción de la casa del médico de Quintana. Por eso su canción dice que es «una mujer polivalente, de huerta autosuficiente y aptitudes de albañil...».

Las canciones han quedado grabadas y algún día se las cantarán a sus protagonistas, aunque Erena ya la conoce. De momento, desde Memoria Viva no desvelan el destino de estas músicas vivas con las que conservarán la memoria de sus gentes, de las mujeres valdivielsanas. Las dos próximas protagonistas también son aún un secreto.