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Críticas por la «poca promoción» de la Ciudad del Vino

L. NÚÑEZ
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En el sector privado lamentan que no haya habido actividades en lo que va de año y toman la delantera con la organización de viajes para dar a conocer Aranda, catas y menús específicos

Varias personas disfrutan de un vino en plena calle Isilla de Aranda de Duero, donde apenas nada indica su distinción como Ciudad Europea del Vino. - Foto: Luis López Araico

20 de mayo. Apunten este día. Será el tardío estreno de Aranda de Duero como Ciudad Europea del Vino con la Noche de Ronda. La distinción se otorgó en 2020, después se trasladó a 2021 por la pandemia y de ahí se prorrogó a 2022. Todos los responsables municipales hablaban de un periodo relevante para la villa. Sin embargo, dos años y medio después de aquel 30 de octubre de 2019 en el que se produjo tan aplaudido nombramiento, han dejado pasar en blanco el primer cuatrimestre. Tal cual. Sin que se haya organizado ninguna actividad por parte del Ayuntamiento (más allá de su presencia en Fitur). Y sin apenas rastro de nada que indique a quienes visitan Aranda que ejerce la capitalidad europea del vino, salvo un cartel colgado en la fachada del Consistorio.   

En el sector privado cunde el malestar. No se explican a qué viene este retraso. Tampoco alcanzan a entender que en la Concejalía de Promoción y Turismo pongan el énfasis en actividades que se celebran año tras año como el festival Sonorama Ribera, los premios Envero o la Gran Fiesta de la Vendimia. A ello se suma que buena parte de los museos continúan cerrados y que ni siquiera se ha puesto en marcha la controvertida iluminación del Duero en tonos rojos para simular que es un río de vino. Por si fuera poco, por ahora tampoco se pueden visitar las bodegas subterráneas, una de las joyas del patrimonio arandino. Habrá que esperar al último cuatrimestre del año para que haya una apertura estable y con horarios. «Las visitas calendarizadas se llevarán a cabo de septiembre a diciembre», recalcó hace unos días la alcaldesa de la ciudad, Raquel González. Así que en este momento el turista que quiera conocer la red de galerías tiene tres opciones: recurrir a las empresas privadas, reservar cita en la Oficina de Turismo para el único pase de los sábados a la Bodega de las Ánimas o bien que, aprovechando que las peñas celebran sus fiestas los fines de semana de verano, los visitantes pregunten y entren a conocer las bodegas.

Ante estas circunstancias, la iniciativa privada ha tomado la delantera y ha puesto en marcha distintas promociones. En Ribiértete, por ejemplo, han organizado un viaje del 13 al 15 de mayo con un mínimo de 40 personas, con las que recorrerán parte de la comarca y visitarán bodegas de elaboración, otras tradicionales, realizarán catas y visitas a la ciudad. Si el resultado es positivo, prepararán otro para septiembre-octubre, como explica Laura Martín, asesora de viajes receptivos en la comarca. 

Martín destaca que «el enoturismo tiene mucho tirón» y que esta es una «buena ocasión para situarnos en el mapa nacional y europeo». No obstante, critica «la escasa promoción» por parte del Ayuntamiento y advierte que la Oficina de Turismo «muchos días está cerrada», por lo que es su empresa la que informa a los visitantes de las opciones que hay. «No se está aprovechando la oportunidad.

El enoturismo tiene mucho tirón. Es buen momento para que nos sitúen en el mapa"

Tampoco hace falta tanto dinero para organizar actividades. A día de hoy la gente no sabe que somos Ciudad Europea del Vino. Si nosotros no nos lo creemos, ¿para qué se lo vamos a hacer creer a otros?», cuestiona al respecto. 

Ahí están los datos: en Ribiértete recibieron a más de 3.600 turistas en 2021 a pesar de las restricciones anticovid. Sólo en octubre alcanzaron los 1.000, el doble que en el mismo mes de 2019, la mayoría de Madrid y País Vasco.

En términos similares se pronuncia Rafael Miquel, dueño del asador Casa Florencio. «No deberíamos desaprovechar estos meses. Así de claro. Después de dos prórrogas, podíamos haberlo tenido al dedillo y haber empezado el 31 de diciembre», defiende, para agregar:«Estamos todos un pelín preocupados, hay tiempo, pero corre. No hemos notado nada, ningún cliente me ha dicho que haya venido por ser Ciudad Europea del Vino». 

Tampoco en Hotel Tudanca han recibido ese feedback por parte de sus clientes y eso que crece la demanda de los paquetes que incluyen hotel con bodega y spa. Su director, Nacho García, lamenta el retraso y que no haya una programación específica sino  las mismas actividades de otros años. «Se nos pidió que enviáramos  ideas y ahí se quedó la cosa», dice. En su caso, ya han puesto el logotipo de la capitalidad en la web. Mientras, en el Hotel Aranda y el Hotel Villa de Aranda la sensación es la misma:nadie pregunta por ello. «Debería haber más promoción», reiteran unos y otros.

Menús para la ocasión. Mientras, unos cuantos restaurantes, bajo el paraguas de la Asociación de Hosteleros (Asohar), han creado menús específicos con el título de Ciudad Europea del Vino. Es el caso de La Raspa o Casa Florencio. 

Tampoco las bodegas de la Ribera notan que los turistas acudan a las visitas por este motivo, y eso que muchas ya cuentan con reservas de grupos grandes para el mes de agosto dentro del resurgir del sector tras dos años duros de pandemia. Por su parte, desde la Bodega Histórica Don Carlos trabajan para recuperar la cata solidaria Top 10 Ribera con un centenar de participantes de cara a octubre.