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María Albilla

María Albilla


Cenizas en el aire

07/06/2022

Que el tiempo vuela es algo que le escuchaba decir decenas de veces a mis mayores cuando yo era un pimpollito. Tardó todavía la vida en hacerme chocar de bruces con tal realidad, pero, caramba, el día que te das cuenta quién podría imaginar que pasaba a tal velocidad… Recuerdo hace ya varios lustros una de mis primeras entrevistas. Tenía delante al músico argentino Ariel Rot y, nerviosita perdida, le planteé, parafraseando su canción Cenizas en el aire, que si había pensado que quizá estuviera «en el medio de la vía, en el medio de la vida, si hay suerte tal vez» y que qué se sentía al reflexionar sobre que, posiblemente, ya hubiera vivido más de lo que le quedaba de futuro. Rot calificó con una media sonrisa de «puñetera» esta cuestión, hizo un rápido y positivo balance de su vida personal y profesional y comentó que tarde o temprano es algo que nos preguntamos todos... Tiempo después me arriesgué a replantearle esa misma pregunta, un poco maquillada, al cantante Miguel Bosé. También le debió parecer puñetera porque me espetó que cómo se me ocurría preguntar algo así, que aquello era poco menos que un atrevimiento de mal gusto. Y es que el mundo está dividido en dos clases de personas, las que aceptan reflexiones sesudas, pero impepinables, y las que prefieren centrarse en la espuma de la vida.

Pues impepinablemente en los últimos tiempos me viene a la cabeza esta bien que puñetera reflexión con banda sonora, a punto de dar el paso a la cuarta década de mi vida. Mirando de frente a la memoria, los buenos recuerdos, los mágicos, los más cabrones y los simplemente olvidables, se me dibuja esa media sonrisa de satisfacción que vi en el argentino, pero no puedo evitar que Sabina me cante Con la frente marchita ese «no hay nostalgia peor que añorar lo que nunca jamás sucedió». Así que, si por estadística me queda poco más de media vida... ¡que se prepare porque le tengo muchas ganas! Si dentro de otros 10 años me encuentran por aquí, espero no cantarles que «no hay nada más triste que recordar los sueños del pasado para comprobar que nada se cumplió de lo que habíamos soñado».

ARCHIVADO EN: Miguel Bosé