Desbloquean el nuevo acceso a Hipercor

Á.M.
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Desbloquean el nuevo acceso a Hipercor - Foto: Patricia González

El Corte Inglés se ha comprometido a entregar en las próximas semanas el proyecto para el corredor de la calle Madrid, que incluye una rotonda que costará dos millones al Ayuntamiento

En lo que va de siglo, Burgos ha conseguido estrenar aeropuerto, desviar el ferrocarril, construir el Auditorio, un Palacio de Congresos, el Museo de la Evolución Humana y el Cenieh; ampliar sus polígonos, urbanizar un bulevar que atraviesa la ciudad, peatonalizar más de 20 calles y erigir un nuevo hospital. Hasta puede que algún día de este año circule un AVE en pruebas. Por contra, en el mismo periodo de tiempo no ha logrado que El Corte Inglés apueste por implantar un centro de referencia que acabe con la atomización de servicios que el gigante de la distribución tiene en la capital y zanje de una vez por todas el sempiterno debate sobre dónde procede su ubicación, habida cuenta del impacto que acostumbra a tener allí donde se sitúa.
Descuiden, este no será el nonagésimo cuarto artículo sobre una potencial ubicación de la ‘no central’ burgalesa del grupo español. Pero sí sobre la problemática de los accesos a Parque Burgos, el centro comercial donde está Hipercor y donde la compañía planea una reestructuración completa que ampliaría su oferta y consagraría la totalidad del espacio comercial a sus mostradores, empujando a Decathlon a una nueva ubicación que cada vez está más cerca de Villalonquéjar.

En los últimos meses, representantes de El Corte Inglés se han reunido directamente con el alcalde en varias ocasiones para, en compañía de técnicos municipales, buscar una solución a la problemática del vial que une Parque Burgos con la capital, en estado precario desde la creación del histórico Hiper Castilla. La cuestión es que, tal y como ya contó este periódico hace un año, la empresa quiere reordenar todos los espacios del centro comercial, construyendo una galería continua que cosa los edificios actuales, amplíe y racionalice la superficie de venta y separe definitivamente cada una de sus divisiones (fresco, electrodomésticos, textil...).
Eso choca con dos realidades. La primera, y más seria, es el Plan General de Ordenación Urbana. En el planeamiento vigente está estipulado que Parque Burgos requiere de un acceso en el que se mejore la capacidad actual y el tráfico se gobierne con una ‘megarotonda’ que, en puridad, debería construir el Ayuntamiento, ya que es un sistema general. Al margen de El Corte Inglés, los dueños de la antigua Automoba quieren desarrollar un parque comercial, LIDL pretende ampliar, hay quien persigue una gasolinera entre un supermercado y otro... En definitiva, la zona Sur puja por un desarrollo comercial potente y no hay forma de digerirlo si no se arreglan los accesos.
cambio de planes. Hasta finales del pasado año, la postura municipal era implicar a los operadores en la mejora de esos accesos. Esto es, que paguen parte de su coste. Ahora las cosas han cambiado. «Hemos mantenido reuniones periódicas con ellos para solucionar la problemática de todo el entorno. La respuesta definitiva a los graves problemas de movilidad está muy avanzada y esperamos tener el proyecto disponible a lo largo de este primer trimestre del año», avanza el alcalde, Javier Lacalle, sobre lo que se está negociando con la empresa.
El acuerdo supondría que la multinacional presenta y sufraga el proyecto de los nuevos accesos y el Ayuntamiento paga la obra, que tendría un coste aproximado de «dos millones de euros» porque «es mucha superficie» afectada. Pero es un acuerdo limitado. Lo es porque únicamente afecta al corredor de la calle Madrid, pero no resuelve cuestiones relevantes como el acceso alternativo por el Camino de Valdechoque y, sobre todo, el nuevo entronque con la A-1. Construir los accesos y salidas oportunas desde la autovía de Madrid a través de un nuevo viaducto de más de 300 metros es, con mucho, la mayor inversión pendiente de Parque Burgos, y por lo que parece, así seguirá.