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«Para las chicas los estereotipos sociales quedan fuera»

MÓNICA PURAS (SPC)
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ENTREVISTA | La misión de José Luis Pardo es la de potenciar el rendimiento global desde el entrenamiento y el asesoramiento psicológico, ya sea con la futbolista individualmente, el Nuestra Señora de Belén como equipo, técnicos, padres, directiva...

José Luis Pardo, psicólogo del Nuestra Señora de Belén. - Foto: Jesús J. Matías

Valenciano de nacimiento, pero burgalés de adopción. José Luis Pardo, 'Quimi', tiene harta experiencia acumulada. 25 años le avalan desde la consultoría de empresa al ámbito deportivo. Pamesa Valencia, deportistas de nivel olímpico como ciclistas, atletas, palistas de pádel y el Nuestra Señora de Belén en la actualidad... son algunos de sus pacientes. 

Además, también está capacitado para psicología clínica y salud mental y coach. Porque un deportista no es solo físico, porque un entrenador no solo debe saber de técnica y táctica, porque un buen lanzamiento no solo depende de unas manos o unos pies, porque un equipo no solo es la suma de sus componentes.... 

¿Cómo recala en el Nuestra Señora de Belén?
Mi mujer y yo llevamos el deporte en nuestro ADN. Me siento muy identificado con el deporte femenino porque hay muchas cosas que conseguir, que luchar, pelear… Mi contacto con el club llega a raíz de ese malestar porque las temporadas no iban bien. Me puse en contacto con la presidenta, Carolina Goicoechea. Le planteé mi trabajo y le gustó. Llegó la pandemia. Todo se paralizó. Contacté con el entrenador, Moisés Ichaso, y hasta el día de hoy.

¿Cuál es su verdadero trabajo en el equipo o en el club?
Mi trabajo es bastante silencioso y así debe ser. Cuento con la confianza de las futbolistas y del cuerpo técnico. Mi aportación es como asesor a Moisés Ichaso, como entrenador y coordinador de las categorías inferiores. Le aporto consejos, reflexiones… Y eso que él es una persona muy inteligente que sabe manejar bien las verdades psicológicas y hace muy fácil el trabajo. 

¿Han recurrido mucho a usted en estos tiempos convulsos de pandemia?
Este virus ha sido un enemigo desconocido del que no sabíamos cómo podíamos defendernos. Se ha pasado mal. La incertidumbre, que ha habido mucha y durante mucho tiempo, es una gran generadora, sino la más, de producir estrés. Luego arrancaron las competiciones con público, sin él, contagios, alteración de calendarios... Mi labor ha sido centrar objetivos. 

¿Considera imprescindible la figura del psicólogo en la cantera femenina?
Creo que es donde es más necesaria su labor. Estamos hablando y educando a personas, niñas en este caso, que son el futuro ya no solo del fútbol femenino sino de la sociedad. La labor del psicólogo deportivo está en cuidarlas, en instruir a los entrenadores y a los delegados, en el afecto, cariño, buen trato y sin castigos porque hablamos de categorías de formación que requieren diversión en etapas de aprendizaje. Hay que ponerse pruebas de habilidades, no pensar en los resultados. En cuanto vamos subiendo de categoría podemos exigir un poco más de rendimiento. En categorías inferiores es donde más recursos deberíamos invertir. Si el camino está bien construido luego es cuando se pueden conseguir mejores resultados. 

¿Es diferente trabajar la psicología de un club femenino y de uno masculino?
Es diferente. Las diferencias evidentes son físicas. Pero aunque los factores psicológicos son los mismos, las alteraciones emocionales son distintas. Las chicas acusan más el estrés, la ansiedad, son más sensibles emocionalmente. Otro trabajo con Moisés Ichaso es la anticipación de dificultades. El cuidado para evitar discusiones. La gestión de la incertidumbre implica mucha atención, disponibilidad, educación y él es una persona con mucho tacto, comprensión, diálogo... Las chicas agradecen mucho el afecto y es algo que potencia mucho su rendimiento.

¿El entrenador siempre ejerce un poco de psicólogo?
Sí es algo muy deseable. Un entrenador no tiene porqué ejercer de psicólogo, pero necesita tener conocimientos para aplicarlos y donde no llegue, debe consultarlo con el profesional. El deporte femenino se ve aún de menos. 

¿Cómo se hace frente al estigma de la salud mental en una futbolista?
La mujer aún tiene que demostrar mucho más que un hombre y eso si es que le dejan. Eso significa presión, que nunca es una buena compañera de viaje. Volvemos al estrés, incertidumbres y desventajas. 

¿Cómo influye la psicología en el éxito o en la derrota?
Influye mucho. El rendimiento deportivo descansa en cuatro factores: preparación física, técnica, táctica estratégica y psicológica. La psicológica es una pieza más, pero no es suficiente. Si la cabeza dice no, todo el trabajo que tengas hecho vale de poco. O eres un gran talento o lo vas a pasar mal. En las derrotas influye más. Porque cuando se encadenan varias seguidas es muy fácil entrar en la incertidumbre. Descuidar la parte persona es un error. El deporte no puede ser la única fuente de autoestima y de autorrealización de la persona. 

¿Hablaríamos de las famosas dinámicas?
No se puede controlar todo. Hay muchos agentes externos: un mal arbitraje, un error arbitral, un mal día, etc. Esa influencia puede facilitar que el error arbitral te impida volver a jugar como sabes. Empiezas a pensar en negativo. Y se genera lo que es la profecía autocumplida. Si yo creo que voy a perder tengo más condiciones para perder. 

¿Qué aspectos psicológicos observas en el NSB como colectivo?
La cohesión hacia los resultados. Afinidades personales en un grupo de 20 jugadoras. Veo ideas muy claras también canalizadas por el entrenador y por el cuerpo técnico Gustavo, Julio, Guti. Claridad de objetivos. Mucha unidad. Están haciendo frente a grandes presupuestos de grandes clubes. Dentro del vestuario hay buen ambiente, amistad, camaradería. 

¿Qué evaluación hace de esta temporada y media?
Lo veo de menos a más. Empezó con dudas, faltaba cohesionar al equipo. Ahora hay un bloque muy sólido. Es un bloque peligroso. He visto una progresión muy positiva.

¿Su mejor asesoramiento?
Mi mayor intervención ha sido ayudar al club a consolidarse como club con 160 niñas, cuerpos técnicos y padres. Dar solidez al proyecto.

¿Algo le ha desconcertado?
La capacidad de afrontar situaciones que tienen las chicas. Nunca se arrugan. Son chicos, ¿y? Estereotipos sociales, fuera. Y la lucha y el desvele de la presidenta, Carolina Goicoechea. Es la protectora del club.

¿Cómo se entrena un psicólogo? 
Con mucho estudio y con actitud abierta y constructiva. Aceptando retos, buscando colaboraciones y nunca descuidando la formación. 

¿Se puede confundir al psicólogo con el coach? 
Es un tema delicado. Porque un coach no es un psicólogo, pero un psicólogo sí puede ser un coach. El coaching es una herramienta interesante, pero muy limitada. Es una especie de terapia floja.