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Otro pintor burgalés en El Prado

ALMUDENA SANZ
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Sebas Velasco abre este sábado un ciclo de conferencias orquestado en el museo madrileño en el que trazará una línea entre su obra y la de Fortuny en diálogo con la serbia Maja Vasiljevic

Sebas Velasco, durante uno de los viajes que ha realizado a la antigua Yugoslavia en los últimos años. - Foto: Pelayo Álvarez Iglesias

Mateo Cerezo, Dióscoro Teófilo Puebla, Marceliano Santa María, Julio del Val... Burgos tiene su representación en las colecciones del Museo del Prado. A esta nómina se suma un nuevo nombre, una rareza, por su condición de artista contemporáneo. No colgará sus pinturas en las paredes de la pinacoteca madrileña aunque durante un día sí estarán presentes. Sebas Velasco (Burgos, 1988) abre este sábado el ciclo de conferencias divulgativas Poetas en el Prado, que comprende cuatro citas hasta enero con creadores de distintas disciplinas. El encuentro, a las 18.30 horas, con entrada gratuita, previa retirada de invitación. 

Velasco entablará un diálogo con la directora de este programa, la serbia Maja Vasiljevic, que pondrá la nota emotiva en la conversación, trufada por recitado de versos, entre otros los del también burgalés Guillermo Velasco, y compartirá qué siente al contemplar su tierra en las pinturas del burgalés. 

El descubrimiento que para Velasco supuso la luz, los paisajes urbanos y las gentes de los países del Este traza una línea directa con Mariano Fortuny i Marsal (Reus, Tarragona, 1838-Roma, 1874), el pintor de El Prado elegido como motivo para esta primera charla, en el que ahondará tras un sucinto repaso por los grandes maestros. A esta categoría eleva el burgalés a su colega catalán, de quien lamenta que no sea tan conocido como otros, pese a su gran calidad. Culpa de ese olvido a su muerte prematura, a los 36 años. 

Pintura en Ingolstadt (Alemania). Pintura en Ingolstadt (Alemania).

Con él caminará en un paso a dos, que partirá del primer viaje que Fortuny realizó a Marruecos para el encargo de un cuadro de tema histórico sobre las guerras que se libraban allí. «Se quedó muy pillado con su luz, su atmósfera, sus edificios y su gente. Le resultó muy inspirador y volvería más veces a lo largo de su vida en su busca», destaca. «Salvando muchas distancias, es lo que me pasa a mí con la luz del Este», añade sin ocultar su nerviosismo por tener que enfrentarse al público con palabras, sin pinceles. 

«Cuando te vas de tu lugar natural te topas con una luz diferente y eso te atrapa absolutamente, y te hace querer volver y reencontrarte con esa luz. A Fortuny le pasó con la luminosidad de Marruecos, que hace que los cielos sean morados o que la sombra sea muy cálida, y a mí me ocurre con los bloques y los parques de las ciudades del Este, con unos colores que contrastan con las luces que se encienden en las fachadas de las casas», pone como ejemplo sin dejar de apostillar 'salvando todas las distancias'. 

Hablará de la atracción de los autores de ayer y hoy por pintar a gente de otras razas, «no por una cuestión de reivindicar el multiculturalismo, que podría verse así, sino por el propio reflejo de la luz en esas pieles, que es muy potente, y mi instinto primario lo busca; tengo la teoría de que a Fortuny le pudo pasar lo mismo»; de la viva pincelada del artista del XIX, con un envidiado virtuosismo en los formatos pequeños...

Propondrá una aventura con continuos saltos al siglo XIX y a la actualidad, centrada en la técnica, dejando a su compañera en el diálogo la parte emotiva, que también late en su obra, aunque él, y puede que también Fortuny, la haga menos caso. 

De murales en Alemania y Suecia
La carrera artística de Sebas Velasco siempre se ha desarrollado con la pintura mural y la de salón como perfectas parejas de baile. Se mueve con una y otra sin distinción y de manera natural. Esta semana culminaba su último trabajo en la calle, en un edificio de Ingolstadt (Alemania) para un proyecto denominado Landmarks. Con su colega Gabriel Coca y el fotógrafo José Delou, que a su lado interpreta el papel de director de fotografía, ha desarrollado durante diez días este nuevo mural, en la medianera de una vivienda de un barrio industrial. Tras su paso por Madrid este sábado se encaminará hasta Suecia. Una nueva pared le espera en Oskarshamn, otro encargo con el que dará por terminada la temporada estival. Después, sus planes son volver a su estudio de San Sebastián. 

Durante la charla que dará puede que haya ocasión para tender un hilo entre los muralistas españoles y El Prado. Velasco observa el interés que aquellos despiertan en los países europeos y, aunque pueda parecer metido con calzador, aventura que los grandes maestros que habitan la pinacoteca pueden ser muy culpables ya que son referencia para los muchos colegas de su generación que recorren el mundo de pared en pared. «Ha habido una explosión de pintores muy buenos que no ha habido en otros sitios. Se habla mucho de ellos y sí puede ser una razón de peso», sopesa.