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Belén Delgado

Plaza Mayor

Belén Delgado


Un ‘ferrari’ digital para los abuelos

31/10/2021

El 'ferrari' digital de las nuevas tecnologías está llegando a nuestros pueblos. En el mío, en La Bureba, la fibra óptica será una realidad en breve. Podremos pilotar nuestros cacharritos tecnológicos a tropecientos mil bites por segundo. Consultar el tiempo que hace en Oña antes de que lo anuncien los meteorólogos y saber el resultado del Real Madrid en el móvil, incluso sin que acabe el partido. Al contrario que el AVE, la autopista de la información llegará, más pronto que tarde, a todas las esquinas. Afortunadamente no hace falta llenar el mundo de viaductos y cemento para poder conectarse a la red.
Vale, entonces, tenemos ferrari y tenemos autopista... Otra cosa va a ser pilotar esa fase avanzada de la revolución digital si no tienes un carné adecuado. Y se nos ha olvidado que nuestros pueblos siguen llenos de gente mayor. Personas a las que, con suerte y paciencia, sus familiares más jóvenes han logrado que manejen un móvil o les envíen una foto por el whastapp para que vean cómo van los tomates de la huerta.
Con el asunto digital los pueblos se iban a llenar de jóvenes emprendedores y profesionales liberales que iban a trabajar huyendo del enjambre urbano. Bueno, pues la cosa no va tan rápido. Al menos, no tan rápido como la telaraña digital que nos atrapa en su dudoso discurso de libertad e infinitas posibilidades. En Burgos hay casi 40.000 abuelos a los que los cantos de esa sirena no les están llevando a playa alguna.
Están acostumbrados a gastar la vista que les quede en ir a la ventanilla para que les pongan al día la cartilla. Y comprobar que, céntimo a céntimo (peseta a peseta aún para muchos) les actualizan la pensión. Para los bancos y cajas fueron en su día un colchón muy fiable, un suelo firme que hacía que nunca cayeran sus balances. Un suelo que impidió la caída libre de muchas familias cuando la crisis mordía sin piedad.
Hay miles de historias de abuelos maltratados por la realidad. Bancos que les envían tarjetas en las que el cajero más cercano les queda a decenas de kilómetros. Horarios de gestión de pagos retorcidos para que no den la murga y atasquen las cuatro oficinas que van quedando. Una vez más, la banca en la vanguardia de la optimización de resultados. No le pregunten a los abuelos qué significa eso. Aunque lo sufren a diario.