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Ignacio Camarero

Dibujos de Ciudad

Ignacio Camarero


Respondiendo a mi Bro...

31/10/2021

Me gusta el pasado, Bro. Cuando recuerda lo bueno y olvida lo malo. Cuando escucha al corazón y silencia a la sinrazón de la memoria herida. Cuando perdona. Allí, vive Carmen. Mi gran amor de Arnedo. Allí, mi primera vez en un cámping de Peñíscola. Allí, también, cuánto le extraño, Tino Barriuso sueña canciones imposibles, al lado de una guitarra, en La Antigua de Gamonal. Es el mismo lugar en el que está mi estreno en una urna en democracia. Y mi, también, primera comunión. Donde guardo aquel minuto. Ciento dieciséis. Stekelenburg no alcanza. Gol de Iniesta. Un territorio en el que todavía sigue erguido el Liceo Castilla de la calle Concepción. Un callejero en el que mi Escuela continúa llamándose de Aparejadores, y, la avenida, de don Julián Morcillo y el General Vigón. Me gusta el pasado. Sí, Bro. A veces tan remoto como el primer beso. Una tarde de tormenta de verano, debajo de un árbol de la Quinta. Catorce contra diecisiete. Ella y yo. Y, en otras ocasiones, tan cercano. Ayer, contigo. Coincidí en el portal. ¿Por qué vas al Plantío...? ¡Escribe una columna, si te atreves...! La charla fue muy breve. O aún más. Diría Sabina, que, apenas duró lo que dura un viaje en ascensor. Pero, así eres tú. Abres la puerta de la planta baja, presionas el botón de subir, y, aún sin llegar al primero, quién se te niega, ya tienes comprometido a tu compañero de trayecto. ¿Por qué voy a ver al Burgos...? Cuarenta años después. Alguno más. Y sólo puedo decir, eso, me gusta el pasado. El del tiempo que fue. Por supuesto. El de mi adolescencia subida a una barandilla de Lateral de pie. El de los cinco chicharros a Iríbar. El de Juanito y, qué demonios, Viteri. El del penalti fallado por Cruyff. El de los dos de Juric a Buyo. Y el del Maradona del Sevilla con el diez. El del tiempo que fue. Sí. Pero también el otro. El que más valoro. El pasado que está por venir. Porque en el Plantío, Bro, también, espera Juan, mi sobrino de trece. Y la hija de Javi, Marta, mi cielo. Y su novio Isma. Y puede que una solicitud, más tarde que pronto, quién sabe, para que el abuelo Solas se pague un carné de socio de bebé. Por eso voy al campo, Bro. Amo la ambigüedad. Y en el Plantío la siento. Porque no tengo por qué...