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Desconexiones fatales que se pagan muy caro

C.P.
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Salvo en Lugo, las últimas derrotas del San Pablo han estado marcadas por unos minutos en los que el equipo desaparece y encaja parciales durísimos que le obligan a una remontada épica

La desconexión durante los partidos es el denominador común de los últimos tropiezos del San Pablo. - Foto: Alberto Rodrigo

Decía Aleksej Nikolic hace unos días en estas páginas que si algo le está matando al Hereda San Pablo esta temporada es la «inconsistencia». El equipo burgalés es incapaz de mantener su concentración durante los 40 minutos y el tramo en el que se desconecta lo paga carísimo. Luego, tira de carácter e intenta una remontada a la desesperada, pero ese guion solo tuvo final feliz contra el Bilbao Basket.  Los últimos encuentros contra el Tenerife, el Gran Canaria y el Baskonia se saldaron con derrota tras unos minutos de apagón del equipo.  

«La solución es jugar los 40 minutos como hemos jugado los seis primeros. Si somos capaces de hacerlo, ¿por qué no lo hacemos?», reflexionaba Xavi Rabaseda después de caer ante el Baskonia. El alero azulón se refería al bajón que sufrió el equipo al final del segundo cuarto y, sobre todo, en el inicio del tercero. Encajó un desolador parcial de 5-28 que dinamitó por completo las esperanzas locales.  En otras palabras, se vino abajo, desapareció de la pista víctima de las pérdidas absurdas y la falta de intensidad. Hasta 15 balones cedieron a su rival y así es imposible ganar en una liga tan competitiva como la ACB. «Es imperdonable», comentó Paco Olmos tras el choque.

No sería preocupante si esa desconexión fuese un caso aislado, pero la realidad es que, salvo en Lugo, ha sucedido de forma recurrente hasta convertirse en un denominador común de los últimos tropiezos. Ante el Gran Canaria pasó tres cuartos de lo mismo. Justo antes del descanso, recibió un parcial de 3-12 que le dejó en el alambre y, tras una breve reacción, volvió a encajar otro de 7-15 que dejó el duelo visto para sentencia. Remontar 19 puntos fue una misión imposible.

La historia se repitió también en Tenerife. Esta vez el apagón del San Pablo llegó en el último cuarto tras una decisión arbitral polémica. Eso desencadenó el hundimiento del equipo, que recibió un 22-2 de parcial y tiró por la borda el trabajo realizado durante el resto del choque.

También en la visita del Tenerife, allá por el mes de enero, el San Pablo se dejó ir hasta los 19 puntos de desventaja y estuvo a punto de remontarlos en los últimos minutos. Una reacción tardía que, de momento, solo le ha dado resultado contra el Bilbao Basket, cuando levantó 17 puntos y acabó ganando en la segunda prórroga. Un milagro.

Pérdidas. En los compromisos anteriormente citados, el conjunto dirigido por Paco Olmos se enredó en pérdidas tontas que dieron vida a sus adversarios. Al igual que ante el Baskonia, cometió 15 contra el Gran Canaria y 14 frente al Bilbao o el Tenerife. Demasiadas para competir a un nivel tan alto.