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«O estás a tope los 40 minutos o en la ACB no ganas a nadie»

C.P.
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El alero Dani Díez reconoce que la última derrota del Hereda San Pablo ha dejado muy 'tocado' al vestuario, pero la Liga Endesa no deja tiempo para lamentos. "Tenemos que dar con la tecla de una vez porque cada día queda menos"

Dani Díez, alero del Hereda San Pablo Burgos. - Foto: Valdivielso

Dani Díez está dolido. Se le nota en la voz y también en su discurso. Habla claro, no esconde nada y es el primero en hacer autocrítica. La última derrota del Hereda San Pablo ante el Baskonia ha dejado muy 'tocado' al vestuario, pero la Liga Endesa no deja tiempo para lamentos y tendrá que levantarse de inmediato para tratar de sumar este jueves ante el Joventut. No queda otra. El conjunto burgalés está en una situación límite a falta de siete jornadas y debe superar sus inseguridades, jugar como grupo y reaccionar para salir del pozo.

¿Cómo ha afectado al vestuario la última derrota ante el Baskonia?

No te voy a mentir, estamos mal. Las cosas no nos están saliendo y llega un momento en el que el equipo se desmorona; eso no puede pasar. Tenemos que dar con la tecla de una vez porque cada día queda menos y jugando así vamos a pasarlo muy mal.

¿Qué explicación encuentra para las desconexiones que tiene el equipo a lo largo de los partidos?

(Resopla) No sé qué decirte. Si lo supiéramos, lo resolveríamos porque es un drama. Es súper dramático estar compitiendo y, de repente, desconectar. En cuestión de minutos, tiras el partido a la basura y esa no es manera de competir. No hay que buscar excusas y debemos ponernos a trabajar para sacarlo de la mejor manera que podamos. Está claro que tenemos que hacer todos autocrítica, pelear por el escudo y por el club más que por uno mismo. Es la única forma de que los resultados lleguen.

Los apagones están siendo un problema recurrente, ¿qué les dice el entrenador?

Él intenta que el equipo rinda lo mejor posible el máximo tiempo posible. O estás a tope los 40 minutos o en la ACB no ganas a nadie. Estas desconexiones no pueden volver a pasar y debemos ponernos las pilas ya contra el Joventut sin pensar en el Obradoiro. Si no vamos preparados al partido del jueves, el sábado perderemos. Hay que intentar trabajar todos juntos y ser positivos porque siendo negativos no saldremos del bache.

¿Es una tema de presión o de bloqueo mental?

Sí, todo afecta. He estado en muchos equipos y yo creo que el principal motivo que falla este año es que no jugamos como equipo. Es duro y triste decirlo, pero es la realidad. Al final, no miramos por el otro y con egoísmos no se va a ningún lado. No estamos siendo un equipo alegre en ataque, no compartimos mucho el balón y, sin situaciones cómodas para anotar, el jugador se autopresiona. Hacer cada uno la guerra por su cuenta no es la solución. 

Los resultados están ahí y se está viendo que el equipo no está jugando bien, pero no hay tiempo para llorar, ni para quejarse o poner excusas. Hay que intentar salvar la categoría, que es lo que se merece, sobre todo, la afición.  Igual que salimos de un bache en el que ganamos cuatro de seis partidos, se podrá salir de este igualmente.

Las sensaciones no han sido buenas en los últimos partidos, ¿ve al equipo con la mentalidad suficiente para salir adelante?

Ahora mismo estamos decaídos, pero esta no es una profesión en la que podamos agachar la cabeza, llorar y bajar los brazos. Quedan siete finales y veo al equipo capacitado para solventar la situación. Eso sí, hay que saber que no podemos salir al campo como hemos salido en el tercer cuarto ante el Baskonia o como ante el Gran Canaria. Hay que tener en la cabeza las cosas que nos han traído hasta aquí, las buenas y las malas, e intentar alargar las buenas. No podemos seguir dependiendo de que los rivales directos sigan perdiendo. Esa no es la solución y eso no nos va a dejar en la ACB el año que viene.

El Hereda San Pablo ganó en Sevilla, Murcia y compitió en Lugo, ¿le cuesta más rendir en el Coliseum?

Puede ser que nos autopresionemos más. Es el mejor ambiente de la ACB y todo jugador quiere estar delante de 10.000 personas, pero cuando los resultados no acompañan y el equipo está en una espiral negativa se va haciendo la bola cada vez más grande y pesa. Hay que olvidar esas pájaras mentales y remar todos en la misma dirección.

¿Tienen marcado en rojo los partidos contra los rivales directos?

Yo creo que marcarse en el calendario los partidos que son asequibles y los que no es un error. Cada uno hay que jugarlo como si fuera el último. No creo que la plantilla no esté asumiendo cada encuentro como una final, lo que pasa es que en momentos de bajón agachamos la cabeza; eso no puede pasar. Igual que hemos ganado en Murcia, se podrá ganar al Joventut.

¿Firma jugársela en la última jornada contra el Fuenlabrada en el Coliseum?

No, firmo estar salvado antes, aunque es cierto que hay mucha igualdad y todos los equipos nos estamos jugando mucho. Eso pesa. 

¿Siente que la mala dinámica está empañando su temporada a nivel individual?

No me fijo en eso, la verdad. Además, en los últimos partidos me estoy encontrando con más dudas de las que he tenido durante todo el año y eso me está frustrando mucho. Veo que estoy ayudando muy poco.

¿Cuál es el motivo de esas dudas?

Somos humanos, no máquinas. Ojalá pudiera coger 20 rebotes y meter 20 triples, pero  cada partido tienes sensaciones distintas. Me está afectando mucho ver que el equipo no juega fluido en ataque o que tiene muchos altibajos durante los 40 minutos. Estoy intentando trabajar el tema de la cabeza para ser positivo, pero cuando ves al equipo tan mal en general, yo el primero, pues te vienes más abajo. Ojalá me quite ese peso porque quedan muchos partidos y nos estamos jugando la vida.