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Eclosión de talento

I.L.H.
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Espacio Tangente abre sus salas a cuatro jóvenes artistas en dos muestras simultáneas inauguradas este viernes

El estudiante de la UBU escenifica pequeñas historias de colores saturados. - Foto: Luis López Araico

Telmo Meana  / Fotografía

La belleza del escenario frente al vacío interior

Un  joven observa desde su cama el ataúd que tiene enfrente (La muerte y yo), una familia celebra la Navidad junto al crucifico (Inquisición doméstica), un matrimonio mayor mira con nostalgia al pasado y con temor al futuro (Noble sencillez y serena grandeza), los pensamientos de una joven se evaden desde una cama (El triunfo de la expectativa), dos compañeros de trabajo se distancian entre teléfonos (El peso del caos) y un muchacho se siente solo y aislado en mitad de una fiesta de estudiantes (Decorado de un fracaso II). 

Estas son algunas de las siete historias narradas en espacios imaginados por el artista. Siete fotografías con las que el autor escenifica «conceptos como el amor, la muerte, la nostalgia, el paso del tiempo o la confrontación entre lo familiar y lo extraño (el orden y el caos)». En las que habla también de la soledad y la infelicidad, porque los personajes de sus historias no suelen reír y tampoco comparten alegrías. «Se sienten incompletos, tienen miedo. A veces lo que quieren está delante de ellos pero no lo ven», subraya.

Pérez (i) reconstruye las fracturas emocionales, Monforte señala las grietas de la naturaleza. Pérez (i) reconstruye las fracturas emocionales, Monforte señala las grietas de la naturaleza. - Foto: Luis López AraicoEn La reconquista de los recuerdos y la sublimación del dolor este joven fotógrafo gallego que estudia Comunicación Audiovisual en la Universidad de Burgos «al principio iba a contar en cada fotografía un episodio de mi vida, pero al final decidí contar historias que cada cual pudiera interpretar a su manera». 

Con colores saturados y composiciones recreadas en ocasiones de manera artificial (aunque no se nota la posproducción) y donde la iluminación juega un papel destacado, Telmo Meana consigue crear «una contraposición entre esa soledad y tristeza y la belleza de los escenarios; la armonía del lugar y la percepción estética frente al vacío interior de los personajes».

Junto a las imágenes ha añadido una serie de poemas que quieren acompañar y a la vez crear otra historia paralela, como en Vértigo: Habitante de la noche/ voy buscando ahogar mi pena,/ esquivando esta gran burla/ ya con forma de condena./ ¿Somos lo que somos o somos lo que fuimos?/ Vivir para recordar al morir/ y conocer que la partida perdimos.

Santamaría crea otras mujeres a partir de ella misma (d).Santamaría crea otras mujeres a partir de ella misma (d).La exposición se puede visitar en la Sala Negra del primer piso hasta el 6 de mayo. 

Alsira Monforte Baz, Susana Pérez Giber y Yolanda Santamaría Galerón  / Dibujo, fotografía, instalación...

Paisaje desolado, cristales rotos e identidad 

Aunque trabajan con formatos y técnicas diferentes (fotografía, dibujo, vídeo, instalación...) Alsira Monforte, Susana Pérez Giber y Yolanda Santamaría comparten temas a nivel conceptual:«Hablamos de la fragilidad de la vida, la catástrofe, el aspecto autobiográfico, la máscara...», señalaron durante el montaje de la muestra que inauguran hoy y estará abierta hasta finales de abril.

De Zamora, Salamanca y Burgos respectivamente, las tres coincidieron durante la carrera en la ciudad charra y durante la pandemia decidieron hacer una exposición conjunta: No existe. La que ahora presentan en Espacio Tangente es una continuación de aquella, y de ahí su título, Sigue sin existir

Alsira Monforte presenta varias telas de grandes dimensiones dibujadas con carbón y acrílico: «Trabajo con el paisaje, la arquitectura y los desastres climatológicos, que es el contexto que vivimos ahora. Entendemos los fenómenos que ocurren pero no sabemos cómo afrontarlos. Son espacios en silencio en los que incluyo elementos distintos de temporalidades diferentes para señalar ese anacronismo». En la muestra hay un cráter, un cielo lleno de rayos de tormenta, una casa en ruinas en la que sobresale una palmera llena de vida, o una habitación inquietante por su perspectiva.

Susana Pérez divide Hacer después en tres fases a partir de la reconstrucción de cristales que se encuentra en la calle. Por un lado están las fotografías con las que documenta dónde halla esas piezas. En segundo lugar hay un vídeo en el que explica lo que va a hacer con ese puzle:«Hago un paralelismo con lo que significa una fractura emocional. Un cristal roto que se reconstruye y se transforma en otra cosa». Y la tercera fase son las esculturas que ha creado juntado los trozos de una luna de coche o una lámpara: desde piezas que parecen colgantes a una instalación de más de dos metros y medio que recorre la pared. «Todo esto está ligado a una investigación sobre la transparencia».

Y la burgalesa Yolanda Santamaría habla de la identidad y la máscara al disfrazarse en Mujer fantasma de personajes femeninos de otras épocas, retratarlos en fotografías y exponerlos con un determinado atrezo para que el espectador se invente una narrativa.