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Música y Deportes seguirá siendo una librería

R. PÉREZ BARREDO
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Álvaro Manso (Luz y Vida, Mar de Hojas) se hará con las riendas de este emblemático negocio de El Espolón tras la jubilación de Fernando Rivas, que lo ha regentado los últimos 30 años

Álvaro Manso recibe el testigo de Fernando Rivas. - Foto: Valdivielso

Se le había puesto cara de librero sabio a Fernando Rivas, aunque antes fue marino mercante y fotógrafo de bodas, bautizos y comuniones, y ahora se le pondrá cara de jubilado feliz que sueña con descansar, vivir bien y viajar por medio mundo. No siente una nostalgia especial, ni le araña la melancolía ahora que va a dejar de regentar el establecimiento que es de su familia desde 1875 y que él lleva tres décadas dirigiendo. Más al contrario: se siente dichoso porque el señero local, Música y Deportes, seguirá siendo lo que ha sido desde él se pusidera al frente del negocio. Una librería. Una bendita librería. Así que él se irá, pero no se quedarán los pájaros cantando, como escribiera Juan Ramón Jiménez. Permanecerá el espíritu libresco, reencarnado en otro librero -este sí de cuna- que es Álvaro Manso, propietario de Luz y Vida y Mar de Hojas. Se percibe la buena sintonía que hay entre ambos. Y que el traspaso se ha madurado con pleno convencimiento por las dos partes.

Música y Deportes lleva siendo librería desde hace casi 25 años, después de haber sido almacén de instrumentos musicales y de antigüedades. Afirma Fernando Rivas que cuando él se puso al frente de la tienda decidió meter, primero, prensa. "El Espolón es un paseo, y los fines de semana se llena. Pensé que podría funcionar. Y con los periódicos llegaron los libros. Realmente, la librería la montaron los clientes. Los libros terminaron por invadir el espacio de los instrumentos musicales con gran pena por mi parte, porque el origen es musical, y de los deportes. Hasta que sólo dejé libros y discos. Y desde que decidí jubilarme tuve claro que quería que quien ocupara este local fuese un librero". No lo tuvo difícil. Álvaro Manso sostiene que si una librería cierra, una librería que se pierde, que no se recupera. "Fernando y yo llevábamos tiempo hablando. Y yo defiendo una teoría: una librería cerrada deja un hueco que no vuelve a llenarse en el sentido de lo que una librería significa para una ciudad. Y también siempre he pensado que este era un negocio que funcionaba", apunta.

"Por nada del mundo quería que fuese otro establecimiento hostelero. Quería que mantuviera el signo que le había dado. Barajé varias opciones, pero Álvaro siempre fue la más interesante de todas". Sí lamenta, puesto que el negocio familiar se remonta al siglo XIX, que ninguno de sus hijos quisiera tomar las riendas de la librería. Pero tanto Daniel como Guillermo -periodistas los dos, y muy buenos- tienen su vida fuera de Burgos. Y la pasión del periodismo en vena: inútil tratar de convencerles tratándose de una de las profesiones más vocacionales que existen. "Me hubiese gustado que hubiesen seguido la tradición, primero porque el local es de la familia, y porque creo que podrían haber manejado el negocio perfectamente. Pero ellos decidieron su camino. Sí tengo esa sensación de que, tras cuatro generaciones, el vínculo se rompe. Pero lo que pierdo por un lado, lo gano por otro: me compensa que va a seguir siendo una librería. Y Álvaro me da plena confianza. Me da la seguridad de que se va a mantener el espíritu". El espíritu, y el nombre, y resultaría inútil rebautizarlo: en la memoria de la ciudad y de generaciones de burgaleses es, ha sido y será Música y Deportes, aunque haga muchísimos años que no se vendan instrumentos y enseres deportivos.

Una apuesta fuerte. A Álvaro Manso ya le ha dicho más de uno que si sabe bien dónde se mete. Que si está loco. Que no va a dar abasto sumando a sus desvelos una tercera librería. Pero él es un tipo audaz, valiente y está firmemente convencido de lo que hace. Le mueve la pasión. Ha meditado mucho en torno a la decisión. Y sabe que 'su' Música y Deportes tendrá un concepto diferente al de las otras librerías. "Este establecimiento tiene muchos años, tiene una tradición, arraigo, significa algo. Y ese espíritu debe continuar". La idea que tiene Manso es realizar una mínima obra en el local para reabrir enseguida. "Quiero para lo mínimo posible. Se trata de darle un lavado de cara y enseguida empezar a trabajar". Su intención es que pueda estar en reabierta ya en verano.

Tiene ideas Álvaro Manso. Como recuperar la venta de periódicos (de lo que prescindió Fernando en los últimos meses) y sumar libros en distintos idiomas pensando en turistas, peregrinos... Asimismo, piensa aprovechar el espacio que le ofrece el local para llenarlo de actividades como presentaciones de libros, talleres e incluso conciertos. Que sea una librería viva. "Creo que así tienen que ser las librerías. Porque además, este establecimiento tiene el componente de música, y eso hay que tenerlo en cuenta. Vamos a mantener la venta de discos, aunque es un mercado que no conozco y que es nuevo para mí. Pero me gustaría mantenerlo", apostilla.

Asume Álvaro Manso todos los riesgos. "Siempre que inicias un proyecto, por mucho que lo midas en todos los aspectos, es un esfuerzo importante que exige energía. Y necesitará también más personal. Y siempre supone un riesgo. Pero esto funciona con personas. Hay que hacer un equipo. Esta librería, para mí, marca en lo físico, marca en el nombre. Esperamos mantender el nivel y si podemos, mejorar. Creo que se puede dar un paso adelante", concluye.