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Y el conspirador es...

A.S.R.
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La Cervantes desarrolla el juego interactivo 'A la sombra de la Catedral', que busca acercar el funcionamiento del centro, el templo gótico y la visita del emperador Carlos I en 1520

Los equipos se deben mover por toda la Catedral en busca de personajes que los den pistas sobre el culpable. - Foto: Patricia González

Corre el año 1520, el emperador Carlos I está a punto de visitar la ciudad, un creciente murmullo recorre sus calles y todos se concentran al abrigo de las piedras góticas de la Catedral. Clérigos, nobles y otros prohombres de la cabeza de Castilla hablan en susurros, hacen sus cábalas, realizan mandados a sus criados, comentan la presencia del monarca en vísperas de la Guerra de las Comunidades... La sospecha de que se está fraguando una conspiración para asesinarlo coge altura. ¿Quiénes se encuentran detrás? ¿Cómo lo harán? ¿Qué motivos los mueven? ¿Cuándo se producirá? A estas preguntas deben responder los participantes de A la sombra de la Catedral, un juego interactivo ideado y diseñado por José Juan Jiménez, bibliotecario de la Miguel de Cervantes, incluido dentro de la oferta del programa educativo municipal La ciudad también enseña, dirigido a alumnos de 3º y 4º de ESO y de 1º y 2º de Bachillerato. 

Los jugadores, articulados en equipos, se mueven por una recreación en 360 grados del interior de la basílica. Todos acceden por la puerta del Sarmental, pero luego cada uno elige su camino en busca de las pistas que les lleven hasta los culpables del complot. Se adentran en unas capillas, escudriñan viejos baúles, espían a figuras de distinta calaña a las que deben escuchar con atención, hallan indicios que conducen a otros escondidos en documentos que deben buscar en las estanterías del centro... 

Nada es lo que parece, se abren muchas puertas y líneas de investigación. Se topan con personajes históricos como el condestable de Castilla, Íñigo Fernández de Velasco; la abadesa de Las Huelgas, Teresa de Ayala; el cardenal Adriano; la noble Ana de Espinosa, con un sospechoso encargo a un sirviente; el escribano mayor, Juan Zumel; el obispo Fonseca... Sshhhhsss. Para avanzar tendrán que convertirse en auténticos agentes del CSI, utilizar luz ultravioleta, desentrañar un críptex o coger móviles que suenan en los sitios más insospechados. 

Contarán con una hora -45 minutos en el caso de los alumnos de Grado de Educación y Máster de Profesorado de Secundaria de la Universidad de Burgos que cogieron el guante la semana pasada- para reunir todos los indicios y elaborar una hipótesis. 

«Perseguimos un triple objetivo: que se manejen en el funcionamiento de la biblioteca, que conozcan la Catedral y acercarles a un pasaje de la historia de Burgos no siempre conocido como fue la visita de Carlos I en vísperas de la Guerra de las Comunidades», resume José Juan Jiménez, que se ha rodeado de un equipo para esta actividad. Su compañero Fernando Izquierdo le ayuda en la ejecución y en su realización contó con Cristina Vetia (fotografía), Fernando Morales (edición), Santiago Carmona (supervisión y edición), David Carlos Martínez y Santiago Puertas (diseño cartelería) y más de 30 intérpretes y figurantes. 

A la sombra de la Catedral se enmarca dentro de las acciones de formación del usuario de las bibliotecas municipales. Con la misión de atraer a los más jóvenes, hace dos cursos idearon un exitoso juego, Asesinato en Roma, más sencillo. Ahora dan un paso más con la mirada puesta en los adolescentes, una edad difícil, en la que se alejan de la biblioteca. «Esta propuesta se la ofrece como un lugar abierto, donde pueden encontrar cosas interesantes para su formación académica y su ocio y gustos personales», concluye Jiménez, quien, sabedor de que se pone el listón alto, se conforma con que quienes acepten el desafío se diviertan. Den o no con los líderes de la conjura.