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Una 'sanadora' con mucha "energía" y muy poca ética

ANGÉLICA GONZÁLEZ
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Anuncia en Instagram 'círculos de mujeres' que cuestan 44 euros y que se celebrarán en un lugar del barrio de Villímar que se dará a conocer en el momento de la inscripción. Científicos y profesionales sanitarios tildan de fraude estas "antiterapias"

Los 'círculos' serían en un lugar de Villímar por desvelar. - Foto: Miguel Ángel Valdivielso

A no pocas mujeres burgalesas con una cuenta en Instagram les está saliendo estos días un peculiar anuncio de los muchos que se publican en esa red social. El 'producto' que publicita se llama 'círculos de mujeres' y la cuenta desde la que se promociona se llama 'La sanadora. Servicio de salud alternativa y holística' que se dirige a su potencial público con la siguiente pregunta «¿Buscas un espacio donde poder compartir con mujeres afines a ti, abrirte emocionalmente sin miedos a ser juzgadas? Te presento este espacio sagrado tan necesario en estos tiempos donde te sentirás acogida, escuchada, apoyada por toda la tribu de mujeres asistentes».

Se trata -continúa 'la sanadora', de nombre Raquel- de un espacio donde mujeres «aparentemente desconocidas entre ellas se convertirán con el tiempo en amigas y confidentes ya que habrán recorrido juntas un camino de sanación donde se abrirán heridas, intercambiarán opiniones, experiencias, donde la escucha sin prejuicios estará presente, mostrando así los problemas individuales que también serán grupales porque todas somos espejos y nos reflejamos en las demás», un mensaje sin duda atractivo para quien se sienta sola o esté pasando por un mal momento.

Pero este círculo no es solo un lugar en el que hacer amigas que le ayuden a una a superar una circunstancia adversa sino donde también se hacen «dinámicas» : rueda de palabras, meditación, visualización, movimiento consciente, danza sagrada femenina, aromaterapia, oráculos y «acompañamientos por whatsapp». Esta experiencia comienza el próximo mes de septiembre, será mensual «aprovechando la energía de la luna de cada mes», en una zona de Villímar, cuya ubicación exacta se ofrecerá solo a la mujer que se inscriba y cuesta 44 euros. 

El discurso de presentación  está, como se ve, lleno de la retórica vacía a la que acostumbran quienes se dedican a lo que el científico del CSIC, el burgalés Carlos Briones, llama «antiterapias», yendo un paso más allá del epíteto 'pseudoterapias' con el que se conocen a las prácticas vacías de evidencia científica y  que, según explica, «nunca han demostrado eficacia alguna cuando han sido puestas en estudio y que no son más que falsedades y fraudes». Hasta ahí, Raquel 'la sanadora' no ha cruzado ninguna línea roja. Pero interesada una burgalesa por resolver unos problemas de salud física y emocional se puso en contacto con ella. Y le ofreció mucha más información de sus prácticas, que según el abogado Fernando Frías -experto en desenmascarar a todo tipo de charlatanes esotéricos- podrían hacerla ser imputada por intrusismo, delito contra los consumidores y publicidad engañosa e incluso por vía administrativa, dice, «también debería ser posible sancionarla por publicidad de servicios con pretendida finalidad sanitaria». 

Para empezar, la 'sanadora' explica que en los círculos se realiza «sanación mental, física, energética y espiritual» y que está en el último curso de Enfermería, carrera que tiene «aparcada» porque está «más centrada en la sanación energética». Cuando la  aspirante a los círculos le dice que tiene unas reglas muy dolorosas, tanto que está diagnosticada de endometriosis, y que ha roto una relación de pareja, Raquel la sanadora le responde que ese dolor físico es fruto de «memorias ancestrales» y que en la página web que prepara para el mes de junio va a incluir «un espacio de sanación de útero».

Le deja muy claro a la cliente potencial que no hace milagros pero que podría acompañarla «en el proceso» de curación «con reiki, alma, energías y chakra»:  «El dolor es la última manifestación física, es decir, hay que mirar emocionalmente, y más planos, el físico es cuando ya el cuerpo avisa de que ha petado y si pones de tu parte todo hasta cosas mucho más graves mejoran y muchos casos se sanan por completo. No me gusta decir que tengo la varita mágica, pero sí puedo acompañar».

«Ni fármacos ni químicos». El acompañamiento sería de dos tipos. Uno, denominado guía, de 88 euros, y otro, de sanación, por 134 del ala. Al del útero aún no le ha puesto precio pero ya adelanta que será algo más caro. Eso sí, ofrece todo el tiempo la práctica más económica, la de los círculos a 44 euros al mes porque dice comprender «que no es barato». ¿Y cómo trabaja? Allá va: «Es todo energéticamente, no se da nada de fármacos y químicos, máximo lo podemos combinar con flores de Bach o aceites esenciales, todo natural. Desde la Enfermería siento decirte que los fármacos no ayudan nada, excepto casos que pueden taparlo pero no sanar de raíz». Para la endometriosis que dice padecer su interlocutora le ofrece, además, una danza ritual que trabaja  «y que mueve energéticamente a nivel del útero muchísimo» y cuando la futura clienta le dice que a su madre los fármacos le ayudaron a curarse un cáncer de mama ella contesta que hay excepciones y que la enferma «haría un trabajo interno» para recuperar la salud.

Carlos Briones, que no disimula su indignación porque siga habiendo ofertas de ese tipo a las que insiste en llamar fraudes y engaños, afirma que son prácticas «que tratan de hacer caja del desasosiego generalizado por la pandemia y las listas de espera». «Es algo muy anticuado y oscurantista y, sobre todo, que a ella le sale gratis, no a sus clientes. Hacer ciencia, en cambio es caro y hay que invertir muchos recursos en ello». A su juicio, lo que debe hacer una mujer ante una endometriosis y una ruptura que le ha dejado tocada en lo emocional es ir a una consulta de ginecología y de psicología «y confiar en la sanidad y en la ciencia».

Vulnerabilidad. La enfermera Azucena Santillán, también azote incansable contra las antiterapias, analiza este despropósito y pone el foco en la especial vulnerabilidad de la mujer  en algunos aspectos relacionados con la salud como el infradiagnóstico de según qué patologías: «Es cierto que hay enfermedades que se manifiestan en las mujeres que diferente manera que en los hombre y por eso pasan desapercibidas pero esto no les puede llevar a caer en prácticas que no tienen nada positivo y sí son muy perjudiciales». Recuerda, además, que todas  estas 'terapias' basadas en las 'energías' y en las emociones están clasificadas como peligrosas por su potencial componente sectario y anima a que si alguien detecta que una persona de su entorno puede estar siendo atraída por estas prácticas puede denunciarlas en los colegios profesionales tanto de médicos como de enfermeras.