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Martín García Barbadillo

Plaza Mayor

Martín García Barbadillo


Batet, un tipo decente

23/05/2022

Su historia no es ningún secreto pero, si pregunta por ahí, apuesto a que la mayoría de los burgaleses no la conocen. Domingo Batet fue un militar que vivió entre el siglo XIX y el XX; muchos de su gremio han tenido calles y reconocimientos en esta ciudad hasta antes de ayer, pero sobre él ha pesado el silencio y el olvido porque simplemente se atrevió a decir no. 

Batet, general catalán, tuvo la mala suerte de caer por aquí en junio de 1936 para hacerse cargo de la Capitanía General cuando muchos de sus colegas andaban enfrascados en la preparación del golpe de estado contra la República. Se reunió varias veces con Mola que, como los delincuentes de manual, lo negó todo. El día de autos, 18 de julio, fue detenido en su despacho  por sus subordinados al negarse a acompañarles en la sublevación, por decir no. Tras meses encarcelado, fue condenado y fusilado el 18 de febrero de 1937. Franco no movió un dedo para evitarlo, como sí hizo con otros compañeros de armas, tenía con él pleitos pendientes del pasado. 

Esto ocurrió en Capitanía, un lugar por el que tal vez pase usted a menudo, o incluso a diario. Mirando hacia la fachada, a las ventanas del primer piso, uno puede imaginar la tensión de ese momento, la violencia, la dignidad de un hombre cumpliendo con su obligación y su cargo, diciendo no, viviendo con altura un momento decisivo. Si conoce el edificio, puede visualizarlo bajando por la elegante escalera, tal vez agarrado por el brazo, sereno, tranquilo. 

Batet, católico y conservador, permaneció fiel a la legalidad porque era su deber, porque era un tipo decente en tiempos oscuros. Nada en Capitanía ha recordado nunca estos sucesos, ni una placa ni otra cosa. Es curioso este edificio en el que el capitán general legal fue detenido camino de la muerte y otro general usurpó la estancia y se proclamó jefe de Estado apenas un par de meses después. Estaría bien, ya que hay un museo allí mismo,  que se contase esta historia, nuestra historia, la que sucedió en el lugar por el que pasamos cada día mientras vamos a por el pan.

De momento, esta semana, Burgos rinde homenaje al general Batet con dos conferencias, una exposición y la promesa de dedicarle un espacio en la ciudad. Es lo mínimo  para un tipo decente que se atrevió a decir no, algo de lo que no todos hubiésemos sido capaces.

Salud y alegría.