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Aurora Lázaro

Plaza Mayor

Aurora Lázaro


La otra mujer rural

03/05/2022

Este año han coincidido el Día del Trabajo y el de la Madre. Y me ha dado por reflexionar, desde mi perspectiva ruralista, sobre lo que ha cambiado la vida de la mujer en los pueblos. El urbanita aún la ve como agricultora o ganadera casi exclusivamente. Pero hay un variado abanico de perfiles profesionales que están contribuyendo a no hacer aún más sangrante la despoblación.

Hace 50 o 60 años la mayoría de las mujeres que se quedaba en el pueblo compaginaban las labores de la casa con el trabajo en el campo y eran escasos otros oficios. Alguna podía regentar un pequeño negocio; el resto emigraba a las ciudades, desligándose del pueblo que las vio nacer, donde regresaban solo de visita.

20 o 30 años después ya despuntaban pequeños cambios. Regresaban las primeras con estudios superiores, por voluntad propia y con idea de compatibilizar sus aspiraciones profesionales con las características del medio rural. Surgieron negocios agroalimentarios, comercios, artesanas, gestoras de casas rurales… También proliferaron las asociaciones, que tanto han dinamizado este entorno.

Hoy en día quedarse a vivir en el pueblo es una decisión meditada y tomada con absoluta libertad. Las nuevas generaciones de mujeres rurales son trabajadoras, autónomas o por cuenta ajena y el abanico de profesiones, como he dicho antes, muy variado. Muchas trabajan en diversos puestos en empresas de localidades cercanas, pero me ilusionan sobre todo las jóvenes que no sienten el medio rural como una limitación y gestionan desde el pueblo equipos de trabajo de grandes empresas ubicadas en ciudades, o sus estrategias de marketing digital, o el diseño de sus imágenes corporativas. Hay actrices, artistas, traductoras… Y un amplio campo aún de oficios para compaginar con la vida rural.

Si se han logrado estos cambios en los últimos 20 años, ¿por qué no soñar con unas perspectivas optimistas para los 20 que vienen? Ahí lo dejo.