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«No se es más ribereño por poner un apellido»

I.M.L.
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Los oficios del vino (XXXI) | Desde la gerencia de la Ruta del Vino Ribera del Duero, Sara García lucha por promocionar la oferta enoturística de la zona

Sara García, además de ser gerente, es una de las caras de la ruta en eventos como ferias de promoción. - Foto: I.M.L.

Esta raudense diplomada en  Turismo y licenciada en Publicidad y Relaciones públicas empezó gestionando el área de Turismo del Ayuntamiento de Roa, cuando empezó el germen de lo que ahora es la Ruta del Vino Ribera del Duero. De ahí dio el salto a la oficina de técnico de turismo de esta ruta en 2009, donde Sara García asumió el cargo de gerente en 2013, como relevo natural tras irse quien estrenó este cargo. «Estoy entre el personal de las Rutas del Vino de España más veteranas», reconoce su larga experiencia.

Ver nacer este proyecto enoturístico le da una perspectiva clara para saber en qué punto se encuentra de su desarrollo. «A nivel de calle se puede pensar que ya estamos en un grado de madurez porque la figura de la ruta ya es algo consolidado y estamos acostumbrados a ver enoturistas; pero a nivel técnico yo creo que estamos en un periodo de adolescencia porque el turismo es efímero, lo que se hace hoy en el sector mañana ya no sirve, por lo que no se llega a la madurez del todo», explica.

Uno de los mayores escollos con los que se encuentra tanto ella en su papel de gerente como la ruta ribereña es el ser un destino de interior, donde los turistas tienen que venir, hay que atraerlos para que acudan a descubrir su oferta y sus encantos. «Aquí hay que venir de ex profeso, no es la excusa como les pasa a nuestros compañeros de Jerez o Penedés, que van a la costa o a la montaña y, de paso, van a ver una bodega, aquí eso no nos pasa y eso hace que los retos sean siempre mayores», plantea como diferencia con otras rutas del vino de España.

En la actualidad, la Ruta del Vino Ribera del Duero cuenta con más de 215 recursos de ocio privados, desde bodegas a alojamientos, restaurantes, enotecas, guías o agencias de viajes, por citar algunos, a los que se suman 53 ayuntamientos. «En este último año hemos tenido un montón de peticiones nuevas, para diversificar líneas de negocio porque hasta ahora no tenían contemplado el enoturismo y el confinamiento dejó mucho tiempo para pensar, lo que nos está sirviendo para sumar muchas empresas y muy pocas bajas», se congratula Sara García. 

Y cuando se habla de Ruta del Vino Ribera del Duero las fronteras provinciales desaparecen y se busca que este nombre englobe a todo el territorio ribereño. «Nuestro ámbito es coincidente con el de la denominación de origen, por eso nuestro nombre es Ribera del Duero y huimos de cualquier provincialismo, siempre hemos hecho bandera del peso e importancia de que el nombre Ribera del Duero está por encima de las divisiones provinciales y no nos gusta en absoluto términos como milla de oro, ribera soriana, ribera burgalesa que lo único que hacen es dividir y atomizar una identidad», defiende García, porque, insiste, «uno no es más ribereño por ponerse un apellido u otro, porque ribereños somos todos».

En el día a día de la gerencia de la Ruta del Vino Ribera del Duero, Sara García está «un poco a lo que toca» en cada momento. Más allá del trabajo de oficina, «aunque tengo muchas reuniones y videoconferencias, si toca preparar feria, si toca acompañar a un periodista en su visita por la ruta, si toca resolver problemas de señalización, si toca hacer pliegos, si toca coordinar campañas de comunicación...» enumera su atribuciones, definiéndose como «una persona que no soy de despacho». Su día a día lo comparte con la otra técnico que compone el equipo de la ruta.

Entre sus retos actuales está mantener el segundo puesto en mayor grado de satisfacción y el primero como la ruta más visitada de interior. «Eso da vértigo, porque cuando se acerca el momento del ranking esperas revalidar o mejorar tu situación», reconoce con sinceridad.