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Le piden 8 años de cárcel por una agresión sexual en Medina

A.C. / Medina de Pomar
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Los hechos ocurrieron en la madrugada del 12 al 13 de octubre de 2019, en las fiestas, y el presunto agresor está encarcelado desde noviembre de ese año

El suceso tuvo lugar en el entorno del pinar de la Revilla. - Foto: A.C.

La Audiencia Provincial de Burgos juzgará los próximos días 15 y 18 a un joven por un delito de agresión sexual que presuntamente cometió en la madrugada del 12 al 13 de octubre de 2019 durante las fiestas del Rosario de Medina de Pomar. El fiscal pide para el acusado 8 años de cárcel, aunque ya está en prisión desde que en noviembre de 2019 el Juzgado de Villarcayo decretara prisión provisional sin fianza.

Las versiones de ambos son muy diferentes y entran en conflicto, pero los profesionales del Hospital de Basurto (Bilbao), donde fue examinada el 14 de octubre por la noche, casi dos días después de lo ocurrido, ya indicaron en su informe médico un diagnóstico de «sospecha de agresión sexual», dadas las múltiples lesiones físicas que presentaba en el cuello, la cara, la boca -con arrancamiento de mucosa de la región infra-lingual- el hombro, los brazos  y las rodillas. No obstante, concluyeron que no presentaba lesiones en genitales ni internos ni externos, ni tampoco en el ano. En la revisión médica tampoco se detectaron restos de semen humano en los hisopos de la vulva, vaginales, de fondo de saco, anales y bucales. Respecto de su estado psicológico señalaron que se encontraba «muy nerviosa, con sensación de bloqueo a la hora de pensar y decidir, físicamente muy afectada emocionalmente».

Según el relato de la víctima, que aparece en autos de la Audiencia Provincial, aquel 12 de octubre la joven llegó a Medina por la tarde para disfrutar de las fiestas con unos amigos, con los que cenó y fue a la verbena. A continuación, acudieron a un pub del casco histórico, donde ella se encontró con el acusado, a quien conocía. Él la propuso salir juntos a fumar y fue entonces cuando se acercaron al pinar ubicado en la zona de la Revilla, apartada de la zona de copas unos 300 metros.

Según el relato de la joven que aparece en los autos de la Audiencia Provincial y el escrito de acusación de la Fiscalía, él le dijo que «quería algo más, a lo que ella contestó que no». Sin embargo, «la intentó besar, la cogió y la tiró al suelo, le bajó la ropa, ella le decía que parara, pero él no quería parar y comenzó a morderla por la cara para que se estuviese quieta, la agarraba por la boca, la arañaba por debajo de la boca», continúa el auto. Asimismo, describe que «ella intentó quitárselo de encima», pero no pudo zafarse al tener el presunto agresor más peso y estar ella boca abajo. Tras ese forcejeo, «primero la penetró por la vagina, después intentó penetrarle por la boca (cogiéndola del pelo y tratando de girar su cabeza), al ver que era imposible siguió de nuevo por la vagina y después la penetró por la vía anal». Tras estos hechos, ella asegura que la siguió hasta la casa de un amigo donde iba a dormir diciéndole que se fueran a la suya. Asimismo, entró en el portal con ella donde pretendía continuar hasta que «le apartó y  se cerró el ascensor».

No quería hacer nada malo. Los hechos ocurrieron entre las 5.30 y las 6 de la mañana y esa misma mañana la víctima cogió un autobús a Bilbao tras pasar a recoger sus cosas por la casa de otro amigo. Ella admitió que «habían sido amigos» y había mantenido en fechas anteriores «un par de relaciones sexuales» con su presunto agresor, quien siempre ha defendido que lo ocurrido aquella noche fue sexo «consentido» y que «su intención no era hacerla nada malo, sino pasar un rato agradable». El acusado  tiene antecedentes penales por un delito de lesiones y malos tratos cometidos en el ámbito de la violencia doméstica ocurrido en 2015.