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Juan Ángel Gozalo

Plaza Mayor

Juan Ángel Gozalo


Bienestar animal

14/10/2022

Confieso que en el asunto que traigo hoy a colación soy juez y parte como humilde cazador y esforzado propietario de tres canes, pero no me puedo sustraer por más que lo he intentado al debate abierto en torno a una polémica y sectaria ley de Protección, Derechos y Bienestar de los Animales con la que nos quiere obsequiar la ministra Ione Belarra y su equipo de iluminados. Todos y en ese todos se incluyen los genuinos y respetuosos aficionados a las artes venatorias, estamos de acuerdo con que hay que castigar severamente el abandono y maltrato de los animales. Faltaría más.

Este tipo de delitos ya están penados en la legislación española, pero no está de más que la violencia contra los animales tenga pena de cárcel e incluso se eleven las sanciones económicas, pero de ahí a toda esa insensata, descabellada y, en ocasiones, contradictoria retahíla de normas, infracciones, limitaciones, prohibiciones y obligaciones va un trecho y muy largo. Sin ir más lejos, son del todo disparatadas las multas por no identificar a todas las mascotas, sin excepción. Lo que parece lógico para perros y gatos, no lo es tanto para un ratón, una tortuga, un periquito o un canario. Claro que eso de multar hasta con 50.000 euros al propietario si una perra queda preñada tampoco tiene desperdicio. No menos desatinado, por poner solo algunos ejemplos, son esos cursos obligatorios para todo aquel que quiera comprar o adoptar un perro. Y qué decir de que los animales -incluida la cabra de la Legión- no puedan participar en cabalgatas, desfiles, belenes…

En el Congreso, la mayoría que sostiene al tripartito de Sánchez tumbó las enmiendas a la totalidad. Arranca ahora una tramitación parlamentaria que dista mucho de ser apacible y sosegada. Es de esperar que se presenten diferentes enmiendas parciales para modificar y mejorar un texto que, le mires por donde le mires, está ayuno de sentido común y de esa racionalidad y ecuanimidad que uno espera de legisladores y gobernantes. Es de agradecer que el PSOE mantenga de momento su enmienda para excluir de la norma a los perros de caza y pastoreo... Todavía no es tarde para impedir que la ley de bienestar animal acabe mutando en una de malestar humano.