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La guerra paraliza las reservas de viajes para Semana Santa

L.M.
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El estallido del conflicto armado entre Rusia y Ucrania ya repercute de forma directa en la actividad de las agencias burgalesas. «Es un miedo distinto al de la covid-19», aseguran

El sector, que empezaba a sacar trabajadores inmersos en un ERTE, ha tenido que paralizar este proceder debido a la nueva caída de la actividad. - Foto: Luis López Araico

Tras casi dos años de capa caída, las agencias de viaje empezaron por fin en febrero a ver algo de luz. La bajada de la incidencia de la pandemia y el decaimiento de numerosas restricciones animaron a los burgaleses a dejar cerradas sus vacaciones de cara a Semana Santa o verano. Sin embargo, nadie contaba con el estallido de la guerra entre Rusia y Ucrania, que ha frenado en seco la actividad de este sector.

Viajar por Europa se ha vuelto ciertamente arriesgado dada la escalada militar que se vive en el Este del Viejo Continente. Ello ha provocado que reservas que ya había cerradas desde Burgos para conocer naciones como Turquía se hayan cancelado por temor al recrudecimiento de los combates. «Había programadas distintas operativas desde aeropuertos cercanos a la provincia como Valladolid, Vitoria o Bilbao que ya no saldrán», reconocen desde la Asociación de Agencias de Viaje de Burgos. Su presidenta, Iciar Blanco, confiesa que desde el sector dan la Semana Santa prácticamente por perdida y temen que también se pueda ver comprometido el ansiado verano.

El ejemplo más claro lo ha vivido en sus propias carnes: desde su negocio de Miranda de Ebro se programó, de cara a la festividad de San Juan del Monte (lunes 6 de junio) un paquete turístico hacia Bruselas. «En principio iba a ir muy bien, pero la gente tiene miedo. No como con el covid, sino uno diferente», lamenta Blanco, que admite estar «muy preocupada».

Especialmente afectados se han visto los viajes de media distancia, mientras que otros destinos como Estados Unidos o Sudamérica siguen aún sin despertar interés por la incidencia que mantiene la pandemia. «Nos ha pillado (la guerra) completamente descolocados a todos», reconoce la presidenta de la asociación. La operativa de cruceros por el Mediterráneo también está empezando a sufrir las consecuencias de la escalada militar en Ucrania. «La gente tiene mucha incertidumbre, y no solo por el viaje que tenían pensado. Ve la guerra muy cerca y eso no se lo esperaba», lamenta.

La cancelación de viajes al Este de Europa tampoco ha repercutido en un mayor interés por el turismo nacional o por destinos como Portugal o las Islas Canarias, más alejadas de las batallas. La propia Iciar Blanco aclara que se trata de dos tipos de viajes distintos: el primero busca más oferta cultural mientras que el segundo apuesta por el sol y playa y el ocio. «España movió mucho el año pasado, pero ahora la gente opta por quedarse en casa ante la imposibilidad o el temor a moverse», apunta.

Congelación laboral. Ese aumento del volumen de actividad que habían empezado a registrar desde finales de enero o principios de febrero se había traducido en una salida de sus trabajadores en ERTE. Sin embargo, la eliminación de empleados dentro de un Expediente de Regulación Temporal de Empleo se ha paralizado vistas las previsiones que hay a corto plazo dentro del sector. «Hay días que tenemos que cerrar antes de la hora habitual porque no queda trabajo que hacer. Nos está machacando una vez más», asume resignada Iciar Blanco.

El parón en la caída de los ERTE ya se dejó notar en las estadísticas que el Ministerio de Inclusión y Seguridad Social dio a conocer el pasado miércoles. Tras varios meses con estos procedimientos a la baja, durante febrero repuntaron en el conjunto de la provincia hasta los 595 empleados afectados, una treintena más que en enero.